Otro que llega tarde.   Ubik-l: La lista de correo de Ciencia Ficción
     
 

 

Una de juguetes pensando en diciembre...

Bradbury...  por siempre

Un hombre ilustrado

La evidencia gráfica del delito

¿Quién se acuerda de Nebulae?

Clonación de cargos de hotel en ConJosé

Las muchas formas de Star Trek

 

 

La letra Hace muchos años Manuel McLure trajó a UBIK un juego diferente (y no es que se la pasara trayendo juegos a UBIK, porque no lo hacía, pero siempre traía algo nuevo y curioso). Era un juego extraño porque no tenía tablero y sus reglas no cabían en una hojita sino que requería unos libracos que metían miedo... y lo peor: todo estaba en inglés. En esa época yo podía decir my name is... y algunas otras frases igualmente inútiles... pero esa es otra historia. El juego en cuestión se llamaba Dungeons&Dragons y en aquel lejano 1985 no era un juego muy conocido en Venezuela. Tenía dados extraños y reglas extrañas, pero jugarlo era muy divertido y siempre conducía a situaciones inesperadas. Generalmente, Manuel terminaba gritando que con nosotros no se podía, que no respetábamos nada, que eramos unos "caóticos". Bueno, supongo que alterábamos su equilibrado universo. Pero a pesar de nuestras diferencias siempre vimos a Dungeons&Dragons como un juego, algo que servía para divertirnos, escapar un rato de la rutina y volver a ella con nuevas ideas. Eso de quedarnos en ese otro universo hubiera sido un poco revolucionario en aquella época en que la PC apenas daba sus primeros pasitos, así que nunca lo hicimos. Así pensaba yo, así pienso yo... sobre algunas actividades humanas (aunque a veces parece que siempre pienso así sobre todas las actividades humanas), pero años después oí decir a un ultra de los juegos de rol que aquello no era un juego, que era algo serio. Que jugar Dungeons&Dragons era algo que debía hacerse con seriedad. Mentiría si digo que no hicimos burla de aquella posición durante unos tres o cuatro años (en UBIK las rayas son profundas y no sólo son marcas en la piel). Pero ahora, ya viejo, pienso que no todos vemos la realidad de la misma forma, ni siquiera puedo asegurar que veamos la misma realidad. Formas, conceptos, son tan variables que siempre habrá una persona que podrá decir que el caballo evolucionó muy armónicamente para encajar con la forma de la silla de montar (y no miento al dar el ejemplo). Pero desde ese punto de vista, esa visión no está errada, aunque el razonamiento apeste. ¿Pero en qué momento podemos decir que un concepto, una idea o un razonamiento son errados? Hay que ser flexibles sin romper el arco.

Por eso intento no reirme cuando alguien dice que jugar Dungeons&Dragons es algo serio (claro que a veces el estímulo es demasiado poderoso y me arranca una sonrisa, pero una carcajada jamás). Por eso cuando conseguí en Internet un muestrario de todo lo que puede concebir el cerebro humano y saber que hay cerebros humanos capaces de comprar esos objetos para que el concepto subsista, intenté no reirme... No sea que después mi mente haga click y salga corriendo y adquiera uno de esos artículos, ¡pues Star Trek es una materia seria!

 

 
     
 

 

Bradbury... por siempre

Con 82 años, Ray Bradbury está aún muy lejos del retiro. Según sus mismas palabras “aún su cabeza y corazón están llenos de sueños, excitación e inextinguible entusiasmo por la vida”. Le comentó a la prensa recientemente que todavía a su edad le quedan muchas obras en su mente. Y parece cierto, coincidiendo con Halloween, el año pasado salió a la calle una nueva novela sobrenatural: From the dust returned: A family remembrance y a principios de este año fue publicada su nueva colección de cuentos cortos llamada One more for the road. Pero, Bradbury no se detiene: en enero de 2003 será publicada su novela Let’s all kill Constance y ya se encuentra planeando varios libros de ensayos y poemas.

El trabajo de Bradbury fue incluído en las colecciones de lo mejor de los relatos estadounidenses de los años 1946, 1948 y 1952. Ha recibido entre varias distinciones el premio mundial de fantasía en 1977 por toda su obra, el premio Nebula Grand Master otorgado por la Science Fiction Writers of America y el premio Bram Stoker, estos últimos en 1988. Por último, uno de los cráteres de la luna fue llamado Dandelion en honor de una de sus novelas: Dandelion wine (1957).

 

Ray Bradbury sosteniendo su cabeza

 
 

 

Un hombre ilustrado

Ray Bradbury nació en Illinois el 22 de agosto de 1920.
A la edad de 11 años ya Bradbury escribía sus primeros relatos en papel de carnicería. Desde muy pequeño su madre lo llevó a ver películas, El jorobado de Notre Dame, El fantasma de la opera, King Kong, El mundo perdido… que sembraron su pasión por el cine. A los ocho años comenzó a leer Amazing Stories, a los nueve vió Buck Rogers, todas esas imágenes, historias e ideas desquiciarion su mente, suceso afortunadamente irreversible para todos nosotros, pues echaron a andar su imaginación y desde entonces la maquinaria no se ha detenido, siempre está en movimiento.

Este libro vino del lejano sur y forma parte de las crónicas de Buenos AiresEn 1934, la familia de Bradbury se mudó a Los Ángeles. Durante los años de bachillerato, Bradbury se formó como escritor, apoyado por algunos de sus profesores. Fuera de clases Bradbury contribuía con publicaciones aficionadas y asistía a las reuniones de la liga de Ciencia Ficción de Los Ángeles.

En 1938 conseguía publicar su primer relato: Hollerbochen's dilemma que apareció en la revista aficionada Imagination! Vendió su primera historia (Pendulum) en 1941 a la revista Super science stories (publicación interesada en superaventuras espaciales que a veces por casualidad apoyaba la carrera de verdaderos escritores) y ya en 1943 era un escritor a tiempo completo. En esos años de formación, Bradbury utilizó como guías a autores ya consolidados como Henry Kuttner, Leigh Brackett, Robert Heinlein y Henry Hasse.

Durante esos cuatro años de consolidación, Bradbury vendía periódicos en Los Ángeles; sin embargo, fuera de su horario de trabajo se dedicaba a la lectura y a la escritura. Su cuento Big black and white game fue escogido como uno de los mejores relatos cortos de 1945.

En 1947, año de su matrimonio, publica su primera colección de relatos, Dark Carnival. En 1949 nace suA pesar de la quemazón, el libro parece que lo resiste primera hija y al año siguiente publica Crónicas marcianas. Fue con Crónicas marcianas (The martian chronicles), una nostálgica visión de la colonización humana de marte, con la que Bradbury alcanzó reconocimiento como uno de los más talentosos e imaginativos escritores de Ciencia Ficción. En 1951 publica El hombre ilustrado (The illustrated man), colección de relatos al igual que Crónicas marcianas, donde cuando un hombre tatuado duerme y transpira, sus tatuajes cobran vida y cuentan sus historias. Otra de las obras de Bradbury ampliamente reconocidas, apareció en 1953: Fahrenheit 451, la representación de un probable futuro totalitarista y represivo, en el cual los libros, cuya lectura y posesión es prohibida por el régimen, son destruídos por un cuerpo especial de bomberos cuya misión es quemar libros. 451 grados fahrenheit es la temperatura de inflamación del papel.

Se han realizado adaptaciones de las historias de Bradbury para la televisión, las mejores versiones aparecieron en episodios de Alfred Hitchcock presents y The twilight zone. Sin embargo, no todas las adaptaciones fueron igualmente afortunadas; por ejemplo, la miniserie de 1979 basada en Crónicas marcianas no satisfizo a Bradbury. Esa fue una de las razones que lo llevaron a desarrollar su propia serie: el Ray Bradbury theater, transmitido entre 1986 y 1992, que permitió al autor producir sus propias versiones para la televisión, escribió 64 capítulos de esta serie. En 1953 colaboró con John Huston escribiendo el guión de Moby Dick.

 

Paralelo a su actividad en la televisión, Bradbury continuó con su producción literaria. Desde 1999 se esá Secuela escrita en 1990 de La muerte es un asunto solitario (1985)hablando de una nueva versión fílmica de su novela Fahrenheit 451. 

El 6 de noviembre de 1999, Ray Bradbury sufrió un derrame cerebral que le ocasionó parálidis del lado derecho y problemas del habla. Sin embargo, se recuperó de ese aviso y volvió a sus tareas.

Actualmente reside en California con su esposa y cuatro gatos. Trabaja como loco en su oficina del sótano de su casa en Los Ángeles, una oficina llena de libros, cartas de sus fanáticos, objetos inusuales, incluyendo la silla del director durante la filmación de Moby Dick. Allí, en su oficina no en la silla, Bradbury escribe su obra, no usa computadoras, según él porque escribe más rápido en máquina de escribir de  lo que jamás lo haría con un teclado de computadora. Luego tiene a su hija quien, por casa y comida, le transcribe sus escritos a la computadora. ¿Comodidad o miedo a la tecnología?

 
 

 

La evidencia gráfica del delito...

Como ya había mencionado en el número 1 de Desde el lado obscuro, Bradbury recibió una estrella en el paseo de la fama de Hollywood, en homenaje a sus contribuciones a la literatura y el cine y televisión de Ciencia Ficción.Una estrella más que se puede pisar

Bradbury se sintió muy honrado por la estrellita y mencionó cuánta inspiración ha recibido de la ciudad en donde ha escrito la mayor parte de su obra. Dedicó la estrella a toda su familia, amigos y aficionados que lo han estimulado durante toda su vida. 

En apoyo al programa de lectura de la alcadía de Los Ángeles, las discusiones de Fahrenheit 451 se llevaron a cabo en las bibliotecas de la ciudad. Éstas tenían disponibles para el público lector copias de la novela en inglés y en español.

 

 

Charlton Heston a la derecha, fuera de la foto, comiéndose un perro caliente

 
   

 

     
 

¿Quién se acuerda de Nebulae?

 

Eran tardes diferentes, tardes vistas a través de los ojos de aquel yo que todavía deambula en su tiempo, tardes universitarias de despreocupación… ¡Oh, feliz despreocupación universitaria!, al menos la de ese Jorge universitario, el primero de una serie. Tardes de Ciencia Ficción para un hambriento advenedizo al género, tardes de libros de 8 a 14 bolívares. Pero eso fue hace unos cuantos años, que más bien son décadas… lo que explica muchas cosas: mi memoria, mis canas, el que los fotones reflejados por aquellas retinas ya deben estar bien lejos, razones por las que de pronto comprendo por qué mi colección de libros de Ciencia Ficción se ve un poquito más amarillenta y su expansión actual cada día resulta más difícil. Pero en aquel tiempo los libros estaban nuevecitos, se codeaban más con el vulgo y no había tanto Asimov aplastando los anaqueles.

Eran tardes de cacería y descubrimiento, no hablo de los muchos libros de Asimov, sino de los de unos desconocidos, unos tipos llamados Brown, Dick, Aldiss, Priest, Haldeman, Lafferty, Clarke, Bradbury, que poco a poco comenzaban a presentarse, a decir sus propias palabras.

Pero no todos los libros eran de 12 bolívares, había una colección bien elitesca que rondaba los treinta y tantos bolívares, una pequeña fortuna para despilfarrar si se podía cometer la locura. A veces había suerte y la obra elitesca también se podía conseguir en una edición más mundana, pero en otras ocasiones la suerte estaba echada.

Fue la época de los libro amigo de la extinta Bruguera, de los Nova Ciencia Ficción, de Emecé, de la superficción de Martínez Roca y de Nebulae, uno de los riquitos del patio; por supuesto, esta es la colección de la que hablaré. Viéndolo bien no era que la colección fuera un lujo, lo mejor venía adentro y allí fue donde acunó la fama.

Y estoy hablando de Nebulae porque vuelve de nuevo, en esta época de retrocultura, Nebulae de la editorial Edhasa regresa con los mismos títulos de leyenda y probablemente con otros de más reciente data. Los nuevos títulos aparecerán en noviembre y Edhasa sólo ha revelado los títulos de las primeras obras de la colección:

La guerra interminable (1975) de Joe Haldeman, ganadora de los premios Hugo y Nebula.
El árbol de saliva (1965) de Brian Aldiss, ganadora del premio Nebula.
Las arenas de Marte (1951) de Arthur C. Clarke, la primera novela de Clarke.
Mi nombre es legión (1976) de Roger Zelazny.

Así que vuelve Nebulae, me dije al conocer la noticia, intentando imaginar infructuosamente el precio de cada librito en el mercado nacional (si es posible realizar tales esfuerzos imaginativos). Pero lo que más me sorprendió fue enterarme que ésta representa la tercera época de la dichosa colección. ¿Ven? Otra vez el tiempo se encarga de enseñarme que la antigüedad no es cosa de individuos, que es algo que se lleva mejor con las instituciones. Otra lección: ¿cómo quieren los físicos que uno se imagine la inexistencia del tiempo antes del tiempo y del espacio antes del espacio y todo aquello junto y revuelto, si ni siquiera soy capaz de conocer la existencia de una primera versión de la colección Nebulae? Cuestiones de ciencia erudita… Lo cierto es que en el eoceno de 1955 se editó el primer libro de la primera etapa de la colección: Titán invade la Tierra de Robert Heinlein. Triste decisión del traductor en la escogencia del título, pues la obra no es otra que The puppet masters (1951). A ese libro le siguieron 165 más, constituyéndose en una de las colecciones más enormes de Ciencia Ficción en español. Las portadas de esa primera época eran semejantes a aquellas rancias portadas de la Astounding, que tanto manosea Asimov en su verbo y la Amazing de Gernsback: muchos colores vibrantes de ciudades, naves y artefactos curvilíneos y estilizados, personas enfundadas en vinilo y plástico y un enorme sentido de la ingenuidad. En su primera época, Nebulae editó títulos tan imprescindibles en el género como Yo, robot (I. Asimov), Universo de Locos (F. Brown), Estación de tránsito (C.D. Simak) y Los hijos de Matusalén (R.A. Heinlein), entre otros. También publicó obras de autores españoles como Antonio Ribera y Domingo Santos.

Diez años después del fin de la primera etapa, Edhasa volvió a editar su colección. Nebulae en su segunda etapa fue la serie de libros que tuve el placer de disfrutar en las librerías, porque pocos ejemplares tuvieron el placer de pasar a mi posesión. Esta nueva edición tenía portadas más abstractas, con menos colores, los diseños eran tristes y grises quizás con la intención de darle a la colección un aire intelectual que levantara la respetabilidad entre los herejes. Nebulae en su segunda época reeditó muchos títulos de la primera época e incluyó otros nuevos como las antologías de Poul Anderson y las obras de Lafferty, Haldeman y Tiptree. Conservó el carácter de reducto y referencia de la Ciencia Ficción. Se publicaron 71 volúmenes.

Ahora, otra vez después de casi veinte años, Edhasa vuelve con Nebulae y mi biblioteca clama a gritos que la refresque aunque sólo sea un poquito, tarea díficil en vista de los colores del horizonte.

 

Nebulae primera época

Horror de título, menos mal que Martínez Roca corrigió y llamó a la obra Amos de títeres

Encima de la nave un tanque de combustible... ¿O será agua?

Desde el principio Asimov apareció en las colecciones de Ciencia Ficción

 

Nebulae segunda época

Interesante estructura para una novela de Ciencia Ficción

La langosta no tiene nada que ver con el contenido

¿El super agente 86? (Get smart)

 
     
 

 

Clonación de cargos de hotel en ConJosé

No hay nada como una buena limpieza de las alfombras cuando usted llega a su habitación en el hotel después de un ajetreado día en la convención de Ciencia Ficción. Sí, señor, esa mugre que se le pega a la alfombra después de que miles de zapatos californianos recogedores de quién sabe que inmundicias se raspan contra el tejido de la alfombra y los bichitos microscópicos, de esos que observó por primera vez Leeuwenhoek, comienzan a prosperar y multiplicarse. No se le ocurra quitarse los zapatos sin llamar a la administración del hotel y solicitar una minuciosa limpieza de su alfombra, con todos los desinfectantes conocidos y una pasadita por un buen autoclave. Luego, olorocita a asepsia, a clínica, a quirófano, los empleados del hotel se la instalarán de nuevo y usted podrá revolcarse como un poseso sobre la alfombra inmaculada.

El Hotel Fairmont de ConJosé en la búsqueda infatigable del mejor servicio al cliente, en su incansable cruzada en pos de la calidad total, no espera a que el cliente pida el servicio de limpieza de alfombras, ni mucho menos que uno de sus huéspedes contraiga un chancro sifilítico en el dedo gordo del pie. La gerencia del hotel ha instruído a sus empleados que la limpieza y esterilización de las alfombras con cidex y radiaciones ultravioleta, deben ser la norma de un buen servicio de hotelería. Los costos no tienen importancia cuando está en juego la salud y la satisfacción del cliente... y menos aún cuando éstos pagan la cuenta.

ConJosé fue Ciencia Ficción durante cinco días y la ciudad se llenó de turistas, una cantidad de gringos y extraterrestres pintados de rayitas, con cachitos, orejitas de vulcano y saludos estrambóticos. Así que después que todo terminó y la gente regresó a sus hogares y los extraterrestres a sus naves espaciales y estaciones estelares de destrucción masiva, comenzaron a llegar las cuentas, el asunto más doloroso de la diversión pues normalmente viene después que el recuerdo se ha adormecido un poco, como para que el golpe sea aún más cruel.

Los gritos se oyeron más allá de plutón. La cuentas de las tarjetas de crédito presentaban cargos adicionales de servicios del hotel Fairmont y lo que es peor cargos por servicios no prestados (pero si cobrados, lo que es un buen negocio, aunque no se muy legal y moleste inexplicablemente a las personas). El cargo más común era de 124 a 250 dólares por la limpieza de alfombras, pero otras sorpresas incluían tarifas diarias más elevadas, cargos por ocupantes adicionales y cargos por reservaciones que habían sido canceladas.

Jim Cunneen, presidente de la Cámara de Comercio de San José, expresó que ese era el problema con la gente fanática de la Ciencia Ficción, porque antes de establecer si había alguna irregularidad en la cuenta del hotel se tenía que estbalecer sin lugar a dudas si los ocupantes adicionales no habían sido transportados desde una nave espacial en órbita o si las reservaciones canceladas lo habían sido antes de la convención, o por el contrario un viajero del tiempo las había cancelado después del final de la convención pero antes de que ésta comenzará. Dicho ésto, Cunneen se detuvo en seco víctima de un severo abceso cerebral.

La redacción de Desde el lado obscuro le recomienda a sus lectores que revisen sus estados de cuenta o en su defecto su cochinito, con el fin de verificar que nada falta y nada sobra, no sea que el largo brazo de la organización del Fairmont nos toque a la puerta.

 
         
 

 

La muchas formas de Star TrekLo pueden imprimir y pegárselo a una franela, inventiva en tiempos de crisis

Star Trek es un negocio, aunque sus inicios fueron bien modestos y nadie pudo pensar el jugoso destino de esa criatura. Desde 1966 hasta la actualidad la serie comenzó a despegar como un antiguo B29, lentamente al comienzo, pero después de alcanzar la masa crítica el fenómeno de Star Trek degeneró en un negocio lucrativo que cuenta con seis series de televisón, una de ellas de dibujos animados, nueve películas y una avalancha de productos que van desde los objetos de la inutilidad ordinaria hasta las curiosidades bonitas, pero igualmente inútiles, todo para el fanático desesperado por obtener su pedacito de Star Trek.

En este artículo no hablaré de las series sino de los juguetes de la serie, un negocio que parece imposible pero que demuestra que la Fantasía de la Ciencia Ficción puede ser realidad.

 
 

 

Uno de los emblemas de la serie son las naves espaciales y obviamente el Enterprise es con mucho la nave más reproducida. Un nuevo modelo para coleccionistas saldrá a la venta a principios del 2003. Es una réplica del Enterprise-A (nave de la clase constitución, la nave clásica de Kirk que aparece en las dos primeras películas y que es destruída en la tercera entrega fílmica en una memorable escena siempre recordada por los fanáticos de la serie). Confieso que hasta yo me sentí mal al ver la llamrada del Enterprise cuando hacía su entrada a la atmósfera del planeta Génesis.

Bandai logró la licencia de Paramount sobre varios modelos de naves estelares. Son modelos para armar (aunque Cortázar no tiene nada que ver en esto) que vienen ya pintados, muy detallados, con sus motores, puente de mando, armas, etc. El primer modelo está en una escala 1:850, lo que lo pone en 37 cm de altura.

 

 

Seguro que ni en mil años podemos pegar las piezas para que quede así...

 
 

Este perol es tan grande que si nos cae encima nos aplasta

 

Otras compañías también hacen su negocio con la manufactura de naves espaciales. Tantas que podríamos someter a toda la galaxia en muy pocos años. Unobtainium Ltd. es una de esas empresas, su modelo del enterprise está bien valorado, es enorme (unos 83 cm de largo), cuenta con luces y ruiditos, ventanitas, motorcitos y todo lo que un coleccionista necesita para pensar que ha invertido bien sus 1295 dólares. Los Enterprises vienen completamente ensamblados y pintados a mano. Hace poco se vendió el último de los 150 únicos modelos firmados por William Shatner con un valor de 1495 dólares.

 

 
 

Enterprise, la nueva serie del universo Trek, también tiene su nave a la venta. Hallmark comercializa por 24 dólares su Enterprise de 13 cm, con tres baterías que permiten oir el ruido de sus armas y motores.

 

Tiene el aspecto de cenicero de oficina

 
 

Top secret

 

 

Para aquellos de nosotros que nos resistimos a pagar 1000 dólares por una réplica de una nave espacial, también se comercializan los planos, así que por una fracción del costo de la nave ya construída obtenemos Faltan los planos del coronel, del mayor, del capitán...los diagramas detallados de la nave de nuestros sueños. Podemos utilizar materiales alternativos para su construcción, la imaginación no tiene límites, papel, cartón, piedra, madera, plastilina, masa de harina, cualquier materia orgánica de la consistencia adecuada puede servir al propósito. No debemos dejarnos abatir por el monstruo del capitalismo.

 

 
 

Con cinco de éste te dan uno de KirkHay quienes carecen de memoria eidética y necesitan un recordatorio visual de sus héroes del espacio. Tal vez sus mentes se afanan en muchos misterios a la vez y cuando intentan asociar un enigma a un rostro se les vuelan los tapones y sus mentes quedan en blanco. Algunos terapistas han recomendado una ayuda visual permanente, algo que permita a estas personas mantener incólumes sus atributos intelectuales. De tal modo que los hombres que lo requieran pueden adquirir por sólo 5 dólares una fotografía de Jonathan Frakes (comandante Riker), también las mujeres (¿o será al revés?) podrán colocar en su habitación una foto a todo color de Jeri Ryan (Seven of nine), por más o menos el mismo precio. Así, ambos sexos podrán rememorar las más impresionantes aventuras de sus héroes favoritos, sin tener que devanarse los sesos recordando en que punto del rostro se ubicaba la boca.

 

Tiene unos ojos preciosos. ¿Ven?

 
 

Los brazos muy bajos, mala defensa

Para sostenerse en los viajes del metro

 

 

Para aquellos que lo que desean no es recordar a los protagonistas del universo de Star Trek, sino que lo que quieren es agarrar sus phasers y lanzarse a la exploración del espacio por sus propios medios, hay algunas opciones para que su sueño se medio cumEste hace ruiditos y reproduce un mensaje grabado: "¿A cuántos debo transportar?"pla... y según el grado de divorcio con la realidad cotidiana, puede ser que hasta lleguen a ocupar el puente de mando de alguna nave de la flota estelar. En primer lugar necesitan un buen uniforme, ningún miembro de la flota estelar anda por ahí dando lástima. Así que por sólo 60 dólares se puede obtener un buen uniforme con los colores y diseño apropiados para hacerse pasar por un oficial, aunque uno sólo sea un mero saboteador. Pero el uniforme no lo es todo, ¿se imaginan que los dejen botados en un planeta hostil? Para salir de allí hay que comunicarse con el puente y para comunicarse con el puente los gritos no bastan. Es necMás que de vulcano, parecen de cerdoesario un buen comunicador y los hay a montones, con o si grabación incluída para que usted no se quede como un loco hablándole a la insignia, por eso usted sólo tiene que apretar su botoncito y ésta le responderá con alguna frase preestablecida y de allí a regresar a la nave, sólo es cuestión de meros trámites administrativos. Por último, también se puede comprar orejitas de vulcano, ya sea que uno tenga aviesas intenciones interespecíficas o lo que queremos es espiar a la cultura vulcana de primera mano. Como bono final unos buenos zarcillos no deben faltar en el ajuar del fanático trekkie

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Parecen mejores actores que los originalesEntre toda esta diversidad de bosque tropical, lo que más abunda son las tropas de muñequitos de la serie original, la nueva generación, espacio profundo nueve, voyager y Enterprise, y todos abundan entre nosotros, pero no con nosotros a menos que los compremos. Los hay réplicas exactas de los originales, otros como engendros tipo lego, pero todos son numerosos y susceptibles de dragar hasta el último céntimo los bolsillos de quienes se dejen embrujar por el llamado de las huestes de los personajes de Star Trek

  Un poco cuadraditos...  
 

 

Pero no todo es despilfarro en esta orgía mercantilista. Por unos módicos 35 dólares podemos guardar nuestros ahorros en una magnífica alcancía borg. Un enorme cubo de guerra que engullirá hasta la última moneda y nos impedirá salir corriendo como locos a gastarnos el sueldo en tanto perolito loco de Star Trek. La alcancía está en eterno enfrentamiento a una valerosa nave de la federación. Sólo se debe colocar una moneda sobre la nave y el cubo hará el resto, se tragará la moneda y gritará en perfecto inglés: resistance is futile. El mecanismo es sencillo, se coloca la moneda sobre el Enterprise y automáticamente la nave entrará dentro del cubo donde depositará la moneda, luego activa la reversa y logra escapar de la asimilación. Lo mejor de todo es que uno puede colocar tantas monedas como desee y observar el espectáculo todo el día.

 

¿Por dónde se sacará el dinero? ¿Con unos torpedos?

 
   

Dice: Explore nuevos mundos extraños. LEA.

 

Pero no tenemos porque quedarnos con la boca abierta sin poder adquirir ninguna de las bondades de Star Trek. Hay unos bonitos marcalibros que por menos de un dólar nos permiten poseer nuestro pedacito de la serie, sólo para nosotros. Están toditos los personajes de la serie original, uniformados como en la película y se quedan allí embobados mientras te incitan a leer. LEER. Recuerda que leer es cultura y marcarlo con Star Trek es cool.

 

 

 

         
         
         

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