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La evidencia gráfica del delito Clonación de cargos de hotel en ConJosé Las muchas formas de Star Trek
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Por eso intento no reirme cuando alguien dice que jugar Dungeons&Dragons es algo serio (claro que a veces el estímulo es demasiado poderoso y me arranca una sonrisa, pero una carcajada jamás). Por eso cuando conseguí en Internet un muestrario de todo lo que puede concebir el cerebro humano y saber que hay cerebros humanos capaces de comprar esos objetos para que el concepto subsista, intenté no reirme... No sea que después mi mente haga click y salga corriendo y adquiera uno de esos artículos, ¡pues Star Trek es una materia seria! |
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Con 82 años, Ray Bradbury está aún muy
lejos del retiro. Según sus mismas palabras “aún su cabeza y corazón están
llenos de sueños, excitación e inextinguible entusiasmo por la vida”. Le
comentó a la prensa recientemente que todavía a su edad le quedan muchas
obras en su mente. Y parece cierto, coincidiendo con Halloween, el año pasado
salió a la calle una nueva novela sobrenatural: From the dust returned: A
family remembrance y a principios de este año fue publicada su
nueva colección de cuentos cortos llamada One more for the road.
Pero, Bradbury no se detiene: en enero de 2003 será publicada su novela
Let’s all kill Constance y ya se encuentra planeando varios libros de
ensayos y poemas. |
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Ray Bradbury nació en Illinois el 22 de
agosto de 1920.
En 1938 conseguía publicar su primer relato: Hollerbochen's dilemma que apareció en la revista aficionada Imagination! Vendió su primera historia (Pendulum) en 1941 a la revista Super science stories (publicación interesada en superaventuras espaciales que a veces por casualidad apoyaba la carrera de verdaderos escritores) y ya en 1943 era un escritor a tiempo completo. En esos años de formación, Bradbury utilizó como guías a autores ya consolidados como Henry Kuttner, Leigh Brackett, Robert Heinlein y Henry Hasse. Durante esos cuatro años de consolidación, Bradbury vendía periódicos en Los Ángeles; sin embargo, fuera de su horario de trabajo se dedicaba a la lectura y a la escritura. Su cuento Big black and white game fue escogido como uno de los mejores relatos cortos de 1945. En 1947, año de su matrimonio,
publica su primera colección de relatos, Dark Carnival. En 1949 nace
su Se han realizado adaptaciones de las historias de Bradbury para la televisión, las mejores versiones aparecieron en episodios de Alfred Hitchcock presents y The twilight zone. Sin embargo, no todas las adaptaciones fueron igualmente afortunadas; por ejemplo, la miniserie de 1979 basada en Crónicas marcianas no satisfizo a Bradbury. Esa fue una de las razones que lo llevaron a desarrollar su propia serie: el Ray Bradbury theater, transmitido entre 1986 y 1992, que permitió al autor producir sus propias versiones para la televisión, escribió 64 capítulos de esta serie. En 1953 colaboró con John Huston escribiendo el guión de Moby Dick.
Paralelo a su
actividad en la televisión, Bradbury continuó con su producción literaria.
Desde 1999 se esá
El 6 de noviembre de 1999, Ray Bradbury sufrió un derrame cerebral que le ocasionó parálidis del lado derecho y problemas del habla. Sin embargo, se recuperó de ese aviso y volvió a sus tareas. Actualmente reside en California con su esposa y cuatro gatos. Trabaja como loco en su oficina del sótano de su casa en Los Ángeles, una oficina llena de libros, cartas de sus fanáticos, objetos inusuales, incluyendo la silla del director durante la filmación de Moby Dick. Allí, en su oficina no en la silla, Bradbury escribe su obra, no usa computadoras, según él porque escribe más rápido en máquina de escribir de lo que jamás lo haría con un teclado de computadora. Luego tiene a su hija quien, por casa y comida, le transcribe sus escritos a la computadora. ¿Comodidad o miedo a la tecnología? |
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Eran tardes diferentes, tardes vistas a través de los ojos de aquel yo que todavía deambula en su tiempo, tardes universitarias de despreocupación… ¡Oh, feliz despreocupación universitaria!, al menos la de ese Jorge universitario, el primero de una serie. Tardes de Ciencia Ficción para un hambriento advenedizo al género, tardes de libros de 8 a 14 bolívares. Pero eso fue hace unos cuantos años, que más bien son décadas… lo que explica muchas cosas: mi memoria, mis canas, el que los fotones reflejados por aquellas retinas ya deben estar bien lejos, razones por las que de pronto comprendo por qué mi colección de libros de Ciencia Ficción se ve un poquito más amarillenta y su expansión actual cada día resulta más difícil. Pero en aquel tiempo los libros estaban nuevecitos, se codeaban más con el vulgo y no había tanto Asimov aplastando los anaqueles. Eran tardes de cacería y descubrimiento, no hablo de los muchos libros de Asimov, sino de los de unos desconocidos, unos tipos llamados Brown, Dick, Aldiss, Priest, Haldeman, Lafferty, Clarke, Bradbury, que poco a poco comenzaban a presentarse, a decir sus propias palabras. Pero no todos los libros eran de 12 bolívares, había una colección bien elitesca que rondaba los treinta y tantos bolívares, una pequeña fortuna para despilfarrar si se podía cometer la locura. A veces había suerte y la obra elitesca también se podía conseguir en una edición más mundana, pero en otras ocasiones la suerte estaba echada. Fue la época de los libro amigo de la extinta Bruguera, de los Nova Ciencia Ficción, de Emecé, de la superficción de Martínez Roca y de Nebulae, uno de los riquitos del patio; por supuesto, esta es la colección de la que hablaré. Viéndolo bien no era que la colección fuera un lujo, lo mejor venía adentro y allí fue donde acunó la fama. Y estoy hablando de Nebulae porque vuelve de nuevo, en esta época de retrocultura, Nebulae de la editorial Edhasa regresa con los mismos títulos de leyenda y probablemente con otros de más reciente data. Los nuevos títulos aparecerán en noviembre y Edhasa sólo ha revelado los títulos de las primeras obras de la colección:
Así que vuelve Nebulae, me dije al conocer la noticia, intentando imaginar infructuosamente el precio de cada librito en el mercado nacional (si es posible realizar tales esfuerzos imaginativos). Pero lo que más me sorprendió fue enterarme que ésta representa la tercera época de la dichosa colección. ¿Ven? Otra vez el tiempo se encarga de enseñarme que la antigüedad no es cosa de individuos, que es algo que se lleva mejor con las instituciones. Otra lección: ¿cómo quieren los físicos que uno se imagine la inexistencia del tiempo antes del tiempo y del espacio antes del espacio y todo aquello junto y revuelto, si ni siquiera soy capaz de conocer la existencia de una primera versión de la colección Nebulae? Cuestiones de ciencia erudita… Lo cierto es que en el eoceno de 1955 se editó el primer libro de la primera etapa de la colección: Titán invade la Tierra de Robert Heinlein. Triste decisión del traductor en la escogencia del título, pues la obra no es otra que The puppet masters (1951). A ese libro le siguieron 165 más, constituyéndose en una de las colecciones más enormes de Ciencia Ficción en español. Las portadas de esa primera época eran semejantes a aquellas rancias portadas de la Astounding, que tanto manosea Asimov en su verbo y la Amazing de Gernsback: muchos colores vibrantes de ciudades, naves y artefactos curvilíneos y estilizados, personas enfundadas en vinilo y plástico y un enorme sentido de la ingenuidad. En su primera época, Nebulae editó títulos tan imprescindibles en el género como Yo, robot (I. Asimov), Universo de Locos (F. Brown), Estación de tránsito (C.D. Simak) y Los hijos de Matusalén (R.A. Heinlein), entre otros. También publicó obras de autores españoles como Antonio Ribera y Domingo Santos. Diez años después del fin de la primera etapa, Edhasa volvió a editar su colección. Nebulae en su segunda etapa fue la serie de libros que tuve el placer de disfrutar en las librerías, porque pocos ejemplares tuvieron el placer de pasar a mi posesión. Esta nueva edición tenía portadas más abstractas, con menos colores, los diseños eran tristes y grises quizás con la intención de darle a la colección un aire intelectual que levantara la respetabilidad entre los herejes. Nebulae en su segunda época reeditó muchos títulos de la primera época e incluyó otros nuevos como las antologías de Poul Anderson y las obras de Lafferty, Haldeman y Tiptree. Conservó el carácter de reducto y referencia de la Ciencia Ficción. Se publicaron 71 volúmenes. Ahora, otra vez después de casi veinte años, Edhasa vuelve con Nebulae y mi biblioteca clama a gritos que la refresque aunque sólo sea un poquito, tarea díficil en vista de los colores del horizonte. |
Nebulae primera época
Nebulae segunda época
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Star Trek es un negocio, aunque sus inicios fueron bien modestos y nadie pudo pensar el jugoso destino de esa criatura. Desde 1966 hasta la actualidad la serie comenzó a despegar como un antiguo B29, lentamente al comienzo, pero después de alcanzar la masa crítica el fenómeno de Star Trek degeneró en un negocio lucrativo que cuenta con seis series de televisón, una de ellas de dibujos animados, nueve películas y una avalancha de productos que van desde los objetos de la inutilidad ordinaria hasta las curiosidades bonitas, pero igualmente inútiles, todo para el fanático desesperado por obtener su pedacito de Star Trek. En este artículo no hablaré de las series sino de los juguetes de la serie, un negocio que parece imposible pero que demuestra que la Fantasía de la Ciencia Ficción puede ser realidad. |
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Uno de los emblemas de la serie son las naves espaciales y obviamente el Enterprise es con mucho la nave más reproducida. Un nuevo modelo para coleccionistas saldrá a la venta a principios del 2003. Es una réplica del Enterprise-A (nave de la clase constitución, la nave clásica de Kirk que aparece en las dos primeras películas y que es destruída en la tercera entrega fílmica en una memorable escena siempre recordada por los fanáticos de la serie). Confieso que hasta yo me sentí mal al ver la llamrada del Enterprise cuando hacía su entrada a la atmósfera del planeta Génesis. Bandai logró la licencia de Paramount sobre varios modelos de naves estelares. Son modelos para armar (aunque Cortázar no tiene nada que ver en esto) que vienen ya pintados, muy detallados, con sus motores, puente de mando, armas, etc. El primer modelo está en una escala 1:850, lo que lo pone en 37 cm de altura.
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Otras compañías también hacen su negocio con la manufactura de naves espaciales. Tantas que podríamos someter a toda la galaxia en muy pocos años. Unobtainium Ltd. es una de esas empresas, su modelo del enterprise está bien valorado, es enorme (unos 83 cm de largo), cuenta con luces y ruiditos, ventanitas, motorcitos y todo lo que un coleccionista necesita para pensar que ha invertido bien sus 1295 dólares. Los Enterprises vienen completamente ensamblados y pintados a mano. Hace poco se vendió el último de los 150 únicos modelos firmados por William Shatner con un valor de 1495 dólares.
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Enterprise, la nueva serie del universo Trek, también tiene su nave a la venta. Hallmark comercializa por 24 dólares su Enterprise de 13 cm, con tres baterías que permiten oir el ruido de sus armas y motores. |
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Para aquellos de nosotros que nos resistimos a pagar 1000
dólares por una réplica de una nave espacial, también se comercializan los
planos, así que por una fracción del costo de la nave ya construída
obtenemos
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Para aquellos que lo que desean no es recordar a los
protagonistas del universo de Star Trek, sino que lo que quieren es agarrar
sus phasers y lanzarse a la exploración del espacio por sus propios medios, hay algunas opciones
para que su sueño se medio cum . |
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Pero no todo es despilfarro en esta orgía mercantilista. Por unos módicos 35 dólares podemos guardar nuestros ahorros en una magnífica alcancía borg. Un enorme cubo de guerra que engullirá hasta la última moneda y nos impedirá salir corriendo como locos a gastarnos el sueldo en tanto perolito loco de Star Trek. La alcancía está en eterno enfrentamiento a una valerosa nave de la federación. Sólo se debe colocar una moneda sobre la nave y el cubo hará el resto, se tragará la moneda y gritará en perfecto inglés: resistance is futile. El mecanismo es sencillo, se coloca la moneda sobre el Enterprise y automáticamente la nave entrará dentro del cubo donde depositará la moneda, luego activa la reversa y logra escapar de la asimilación. Lo mejor de todo es que uno puede colocar tantas monedas como desee y observar el espectáculo todo el día. |
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Pero no tenemos porque quedarnos con la boca abierta sin poder adquirir ninguna de las bondades de Star Trek. Hay unos bonitos marcalibros que por menos de un dólar nos permiten poseer nuestro pedacito de la serie, sólo para nosotros. Están toditos los personajes de la serie original, uniformados como en la película y se quedan allí embobados mientras te incitan a leer. LEER. Recuerda que leer es cultura y marcarlo con Star Trek es cool. |