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La historia tal como me la contaron... Premios UPC de Ciencia Ficción Los ganadores del premio UPC de novela corta de Ciencia Ficción
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Ahora bien, ¿a qué viene tanta palabra loca? Bueno, viene muy al caso porque desde noviembre estoy batallando con la siguiente edición de Desde el Lado Obscuro y en el camino quedaron los números inacabados de enero, febrero y marzo... por lo que tal vez en algún momento, en algún lugar, este número 5 sea el 6 o el 7 o hasta puede llegar a ser el 8, si mi cuerpo aguanta y ustedes también.
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Watson fue a Gran Bretaña a trabajar en el laboratorio
Cavendish en Cambridge, donde Max Perutz y John Kendrew estudiaban las
macromoléculas, e James Watson y Francis Crick se encontraron por primera vez en octubre de 1951 y simpatizaron de inmediato. Ambos habían cambiado sus carreras profesionales después de leer el libro del físico Erwin Schrodinger: ¿Qué es la vida? quien arguía que los genes eran el material esencial de la vida. Ese libro inspiró a Crick a abandonar la física por la biología y a Watson cambiar la zoología por la biología molecular.
Maurice Wilkins ya había tenido éxito en tomar fotografías de difracción de rayos X de los cristales de ADN. En ese momento trabaja con una cristalógrafa de experiencia recién contratada, Rosalind Franklin, e intentaba obtener mejores fotos que pudieran arrojar luz sobre la estructura del ADN. Sin embargo, Wilkins y Franklin se repelían mutuamente, tan fuertemente como los caracteres de Watson y Crick encajaban. Wilkins continuamente se quejaba cuando conversaba con Crick de la “dama oscura” de su laboratorio quien lo ignoraba rutinariamente y hasta le torcía los ojos.
Pero Crick y Watson no eran los únicos investigadores interesados en las fotografías del King’s College. Linus Pauling (1901 – 1994, doblemente premiado con el Nobel: en 1954 y 1962) también estaba en la carrera por la estructura del ADN y ya le había solicitado a Wilkins algunas copias de las fotografías de difracción de rayor X, como Wilkins también ansiaba descubrir la estructura del ADN por él mismo, le negó las fotografía a Pauling, arguyendo que las fotografías aún no estaban listas para ser hechas públicas. Watson
consideraba que Pauling era el más grande rival que tenían en esa
competencia por descubrir la estructura del ADN y no era para menos, el
químico estadounidense ya había descubierto la estructura de hélice alfa que
poseen algunas proteínas. Pauling tenía una manera
poco ortodoxa de resolver los problemas de estructura molecular: construía
modelos de las moléculas y jugaba con las piezas hasta que éstas encajaban
en una estructura tridimensional. Esa fue la forma en que alcanzó a diseñar
la hélice alfa. En noviembre de 1951, Wilkins invitó a Watson y Crick a Londres a escuchar un seminario de Franklin, donde ésta presentaría los resultados preliminares de sus estudios de dispersión de rayos X. Era claro que los investigadores de Londres aún estaban recolectando información de difracción de rayos X y aún no habían sugerido estructuras posibles para la molécula. Debido a algunos contratiempos Crick no pudo asistir, pero Watson fue con la esperanza de poder ver algunas de las fotografías del ADN y obtener datos vitales que los ayudaran en la concepción de la estructura de esa molécula. Desgraciadamente, como no era un buen apuntador de notas, Watson intentó memorizar los detalles de la presentación de Wilkins y fracasó miserablemente. Cuando Watson regresó a Cambridge, le contó a Crick todo lo que pudo sobre las fotografías de Franklin pero no podía recordar todos los detalles, asi que la información los ayudó en muy poco. Crick pensaba que las fotografías sugerían que el ADN era una hélice, pero podía estar conformada por dos, tres o cuatro cadenas. Con los escasos datos con que contaban decidieron tomar el riesgo y comenzaron a construir modelos para ver si podían hallar la estructura correcta. El primer modelo de Watson y Crick fue una triple hélice, con las bases nitrogenadas ubicadas en el exterior de la molécula. La secuencia de ribosa-fosfato se encontraba en el centro, con los grupos fosfatos de cada una de las cadenas unidos entre si por iones magnesio. Crick y Watson confiaban en que el contenido de agua de la molécula fuera lo suficientemente bajo para permitir la abundancia de iones magnesio libres que requería el modelo. Tuvieron bastantes dificultades para ensamblar el modelo en una estructura estable, pero encontraron que la estructura se repetía uniformemente cada 2,4 nanómetros y eso era bueno; no obstante, aún debían comprobar que esa repetición y la estructura helicoidal de su modelo se adecuaban a los datos de difracción de rayos X y por ello invitaron a Wilkins y a sus colegas a la presentación de su modelo de ADN en el laboratorio Cavendish. Las cosas fueron muy mal para ambos, Franklin fue muy desdeñosa, señaló varios errores de química básica en el modelo y puso en duda la suposición sobre la estructura helicoidal del modelo propuesto, arguyó que no habían evidencias de que el ADN fuera una hélice. También apuntó que la molécula de ADN de tres cadenas propuesta no podía existir, pues los iones magnesio disponibles debían estar fuertemente ligados a las moléculas de agua presentes, por lo que no podían estabilizar a los grupos fosfato. El contenido de agua del ADN era 10 veces mayor de lo estimado por Crick y Watson. Franklin ya había establecido la cantidad correcta y lo había mencionado en su charla, pero Watson había olvidado la cifra en su viaje de regreso a Cambridge y a Franklin no le pareció nada mal restregárselo a ambos científicos. Los fallos del modelo fueron un duro golpe para las pretensiones de Watson y Crick. Bragg, con vergüenza ajena les indicó a ambos que se dedicaran a sus propias investigaciones y que le dejaran el modelado del ADN al grupo de Londres, pues según sus propias palabras el grupo del King’s College llevaba un buen tiempo estudiando el problema. Aunque no abandonaron la idea, Watson y Crick dejaron sus actividades en suspenso, tal había sido el descalabro del fracaso.
Franklin mientras tanto continuó sus experimentos
y una de esas fotos, tomada en mayo de 1952, numerada como la foto 51
constituyó posteriormente la clave para el éxito de Crick y Watson. Los temores de Watson sobre la posibilidad de que Pauling lograra dar primero que ellos con la estructura del ADN se hicieron realidad en diciembre de 1952, cuando llegó la noticia de que el equipo de Pauling había conseguido diseñar una estructura del ADN y pronto publicarían la solución. La depresión cundió en el ánimo del par de científicos hasta que pudieron tener acceso a un borrador del futuro artículo: Pauling había propuesto una hélice de tres cadenas con la secuencia ribosa-fosfato ubicada en el centro de la molécula, cuando Watson revisó esa estructura se sorprendió al observar que el famoso químico había metido la pata en forma muy parecida a ellos con su primer modelo; afortunadamente, todavía seguían en juego. Sin embargo, Crick y Watson estaban conscientes de que tan prontro el manuscrito de Pauling fuera publicado y el error se hiciera patente a la opinión científica internacional, Pauling volvería sobre la pista de la estructura correcta del ADN y ya no habría otra nueva oportunidad. Así que debían darse prisa pues sino eventualmente Pauling ganaría la carrera. El 28 de enero de 1953 Watson viajó nuevamente a Londres a escuchar otra presentación de Franklin. En esa época ya la relación entre Wilkins y Franklin era francamente tirante, apenas se hablaban y mucho menos comentaban los resultados experimentales. Un poco después, Wilkins conversa aparte con Watson y le muestra la fotografía número 51, aquello provocó una conmoción en Watson.
Watson y Wilkins concordaron que la nueva fotografía era una fuerte evidencia de la estructura helicoidal del ADN. El King’s College estaba intentando dilucidar con sus datos una estructura de tres cadenas, pero habían experimentado dificultades en cuadrar las bases nitrogenadas en el centro con las secuencias de ribosa-fosfato ubicadas en el exterior de la molécula, pues los datos de rayos X del King’s College parecían sugerir que la secuencia ribosa-fosfato se hallaba hacia el exterior de la molécula. De regreso a Cambridge, Watson garabateó un boceto de la fotografía 51 en la esquina de un periódico. Unos pocos días después, Watson y Crick ya trabajaban secretamente en la construcción de un nuevo modelo de ADN. Buscando más información, días depués Crick invitó a Wilkins a almorzar. Durante la comida urgió a su amigo a comenzar la construcción de modelos de ADN y obtuvó la bendición de Wilkins para el trabajo que tanto él y Watson estaban llevando a cabo en Cambridge. Wilkins comentó descuidadamente que Franklin había preparado un reporte sobre sus últimas medidas de la molécula de ADN para un consejo de investigación gubernamental. Posteriormente Crick consiguió por medio de un amigo una copia de dicho reporte. Basándose en los números de Franklin, Crick dedujo que la molécula estaba conformada por dos cadenas y que cada una corría en direcciones opuestas. Con la fotografía de la forma hidratada en la mente, Watson trabajó en el diseño de una estructura helicoidal de dos cadenas, halló que la estructura repetía un patrón tridimensional a lo largo del eje de la hélice cada 3,4 nanómetros. Presentó esa información a Bragg y obtuvo el permiso para desarrollar la idea. Un técnico del laboratorio fue encargado de construir modelos de las posibles estructuras. En su primer modelo Watson y Crick colocaron la secuencia
ribosa-fosfato en el centro de la molécula de ADN, así que no tuvieron que
preocuparse si las bases nitrogenadas no encajaban entre sí, porque las
cadenas de ADN se unían entre sí por sus grupos ribosa-fosfato. Como ahora
intentaban lo opuesto la unión entre cadenas
Para su regocijo de Watson, cuando comenzó a probar la idea parecía que cada una de las cuatro bases podía unirse con otra base del mismo tipo. Timina con timina, adenina con adenina, guanina con guanina y citosina con citosina. Ya esta coincidencia por si sola podía explicar cómo el ADN podía almacenar y duplicar la información genética ya que ambas cadenas eran idénticas. En ese arreglo las bases se mantenían unidas gracias a puentes de hidrógeno. Esa estructura predecía que las bases nitrogenadas contenidas en el ADN podía presentarse en cualquier proporción, independientemente unas de otras y por ende no podía establecerse ninguna correlación entre las cantidades de cualquier par de bases. Esta deducción contradecía, sin embargo, los hallazagos del químico austríaco Erwin Chargaff. Recientemente Chargaff había publicado sus resultados donde mostraba que las cantidades de cada una de las bases contenidas en el ADN no eran independiente unas de otras. La adenina aparecía siempre en cantidades similares a la timina y la guanina a la citosina. Chargaff no ofrecía explicaciones para estos resultados, pero ellos no concordaban con el emparejamiento igual a igual concebido por Watson. No obstante, Watson intentó armar su modelo igual a igual y pronto se dio cuenta de que la estructura tenía sus fallos, pues aunque cada base podía formar puentes de hidrógeno con sus iguales, cada par de bases tenía dimensiones diferentes por lo que no podían formar una estructura regular. Para poder encajar los pares de bases la estructura tenía que combarse ligeramente. El tiro de gracia para la estructura igual a igual llegó al día siguiente, cuando Watson le expuso su modelo a Jerry Donahue, un cristalógrafo estadounidense que trabaja en Cavendish. Donahue no pareció convencido con el emparejamiento de Watson, más aún cuando vió que Watson empleaba las formas enol de la timina y la guanina (que era la forma comúnmente representada en los libros de texto). Donahue le explicó a Watson que la forma enol era muy poco frecuente en la naturaleza, la común era la forma ceto. Cuando Watson intentó el emparejamiento de las bases en su forma ceto fue imposible cuadrarlas, eso representó el fin de la estructura igual a igual. Frustrado por el resultado, pasó el resto de la tarde haciendo con un pedazo de cartón modelos de las cuatro bases en su forma ceto. Durante la mañana siguiente intentó diferentes arreglos entre las bases. Agradablemente complacido encontró que el emparejamiento adenina-timina tenía la misma forma y dimensiones que el par citosina-guanina. Cuando se lo mostró a Donahue, el químico coincidió en que los enlaces se formaban naturalmente.
Ambos laboratorios acordaron en publicar sus resultados simuláneamente. Watson y Crick escribieron un artículo sobre la estructura del ADN, mientras que Wilkins y Franklin contribuyeron con dos artículos más sobre sus fotografías de rayos X. Después de lanzar una moneda para decidir quién iba primero, Watson y Crick enviaron su artículo describiendo la doble hélice a la revista. En dicho artículo ambos mencionaban que su descubrimiento había sido estimulado por los experimentos de Wilkins y Franklin. Los tres artículos fueron publicados el 25 de abril en Nature. Pueden encontrar más información sobre el descubrimiento de la estructura del ADN y sus implicaciones en la página de la revista Nature. En 1962, Watson, Crick y Wilkins recibieron el premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus descubrimientos concernientes a la estructura molecular de los ácidos nucleicos y su significado en la transferencia de información de los seres vivos. Rosalind Franklin había muerto cuatro años antes de cáncer de ovarios. Aunque estuvo cerca de armar el rompecabezas de la estructura del ADN, Franklin no logró encontrar la solución. En los días en que Watson y Crick estaban ultimando los detalles de su modelo definitivo, Rosalind Franklin escribió en su cuaderno: “¿Evidencia de una hélice de dos cadenas (o de una cadena)?”
Por eso durante el 2003 en Gran Bretaña y varios otros países se realizarán muchos eventos y actividades para celebrar el 50 aniversario de la contribución de Watson y Crick. Su trabajo fue crucial y ha tenido un enorme impacto en la investigación científica. Los efectos de todo ese acervo científico sobre la vida humana apenas se pueden comprender y definitivamente prometen un futuro ciertamente muy distinto a nuestra realidad actual. Ahora mismo nuestra salud y nuestra nutrición están cambiando hacia nuevas alternativas y pronto también cambiará la informática... ¿y el hombre mismo? |
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SWANCON 2003 Swancom 2003, la vigésimo octava convención de Ciencia Ficción de Australia Occidental y Festival de Escritores Australianos también coincidió este año con la Convención Nacional o Natcon, que correspondió a su cuadragésima segunda edición. Swancon se celebró entre el jueves 17 y el lunes 21 de abril en el Kings Perth Hotel de la ciudad de Perth en Australia. La ciudad de Perth queda en el suroeste de Australia y es la ciudad más aislada del país (y la única ciudad importante de esos lares de Australia), con más de un millón de habitantes es la capital del estado de Australia Occidental. Está a orillas del río Swan y de allí vino la original ocurrencia de darle ese nombre a la convención
Gracias a la participación y apoyo reciente de grandes casas editoriales como HarperCollins, Publishers Australia y Random House Australia, Swancon ha crecido en reconocimiento internacional. Durante su historia Swancon ha contado con la participación de grandes personajes de la Ciencia Ficción y Fantasía mundial como: Robert Silverberg, Connie Willis, Charles Brown, Lois McMaster Bujold, Neil Gaiman, Ellen Datlow, Terry Pratchett y muchos otros. Los invitados de honor de la convención de este año fueron: Lynn Flewelling, Tony Shillitoe, Fiona McIntosh y Justin Ackroyd, todos ellos muy conocidos en los bajos fondos de Perth. Al igual que en la mayoría de las convenciones de Ciencia Ficción y fantasía hay actividades diversas para los participantes: paneles de discusión sobre tópicos del género, talleres literarios, animación japonesa (anime), juegos de mesa y de rol, videos, lecturas, conferencias, firma de libros por parte de los autores, muestras de arte, fiestas y la entrega de los premios Ditmar y Tin Duck (no se le ocurra entender: la entrega de los premios Ditmar a Tin Duck).
Los premios australianos de Ciencia Ficción, los Ditmars, reconocen la excelencia en Ciencia Ficción, Fantasía o Terror. Los nominados son elegibles para los premios Ditmars si los autores son australianos o residentes permanentes en Australia durante el año en el cual el trabajo nominado fue por primera vez publicado. Las obras pueden haber sido publicadas en cualquier parte del mundo y su primera edición debe datar del año inmediatamente anterior a la fecha de los premios para los cuales el trabajo fue nominado. Las categorías de clasificación de las obras nominadas son similares a las categorías de los premios Hugo (Ver Gaceta de UBIK N° 18), aunque los premios Hugo se restringen solo al género de la Ciencia Ficción, los australianos son: a) mas ambiciosos o b) mas oportunistas (jerga ecológico evolucionista que se designa aquellos organismos no muy especializados y por ende altamente adaptables a nuevas condiciones ambientales). Novela: Cualquier obra de Ciencia Ficción, Fantasía o Terror de más de 40.000 palabras. Novela corta: Obra con una extensión de 7.500 a 40.000 palabras en los géneros de Ciencia Ficción, Fantasía o Terror. Relato corto: Obra de Ciencia Ficción, Fantasía o Terror con una extensión inferior a las 7.500 palabras. Otras nominaciones incluyen: Colección o antología, mejor trabajo artístico, escritor o artista aficionado, mejor producción aficionada, fanzine, etc. Durante su historia los premios Ditmar han sido otorgados a los australianos: Bertran Chandler, Damien Broderick, Greg Egan y Terry Dowling entre otros. Hasta 1989 se entregó el Ditmar al mejor autor extranjero y el premio honró a Thomas Disch, Italo Calvino, Larry Niven, Isaac Asimov, Joe Haldeman, Christopher Priest, John R. R. Tolkien, Douglas Adams, Ursula K. Le Guin, William Gibson, etc. Los premios Ditmar 2003 fueron:
Echoes of earth de Sean Williams y Shane Dix
"King of all and the metal sentinel" de Deborah Biancotti (aparecido en Agog! Fantastic Fiction) Mejor antología: Agog! Fantastic Fiction, editada por Cat Sparks (Agog! Press) Mejor obra gráfica: Cubierta del libro Passing Strange realizada por Cat Sparks Mejor escritor aficionado: Robin Pen Mejor dibujante aficionado: Cat Sparks Mejor talento nuevo: Lee Battersby Mejor fanzine (revista aficionada): Fables & reflections, editada por Lily Chrywenstrom.
Cuando hable de Tin Duck deben cuidarse de evocar a algún nuevo autor de Ciencia Ficción, aunque pudieran suponer que el tipo es australiano y creador de la trilogía del canguro místico: First kangaroo, Kangaroo and the evil marsupial y Second Kangaroo. No, no se confundan, el tal Tin Duck, famoso escritor de CF no existe... quizás sea un implante de realidad que está adormecido por debajo de la duramadre. Bueno, ustedes se estarán hartando de mis divagaciones y se preguntarán: ¿a fin de cuentas quién es Tin Duck? Aquí es donde debo corregirlos porque Tin Duck no es una persona, lo que pasa es que ustedes no me dejaron explicar y salieron con eso de que Tin Duck es un escritor autraliano... ¡Habrase visto! El Tin Duck es un premio y no deben reirse porque es mala educación. Los premios Tin Duck (aunque no quiero imaginarme la efigie de tales premios) reconocen específicamente los logros de la Ciencia Ficción y Fantasía del estado de Australia Occidental de las creaciones aparecidas el año calendario anterior y son entregados anualmente en la Swancon. Los premios son administrados por la Fundación de Ciencia Ficción de Australia Occidental. Los premios a los logros de la Ciencia Ficción de Australia Occidental (los Tin Duck) correspondieron en 2003 a:
Stephen Dedman Mejor escritor no profesional: Shay Telfer Mejor producción profesional realizada en cualquier medio: Borderlands: That which scares us..., editada por Grant Watson, Simon Oxwell y Anna Hepworth Mejor producción no profesional realizada en cualquier medio: Borderlands: That which scares us (la convención), organizada por Grant Watson, Simon Oxwell & Anna Hepworth Mejor arte gráfico: "Muppet quilt" de Davina Watson Mejor trabajo escrito profesional, no ficción: "Space opera's relationship to Science Fiction" de Cathy Cupitt Mejor trabajo escrito no profesional, no ficción: "What scares us in Harry Potter novels: class" de Emma Hawkes
Los premios están organizados en cinco renglones: Ciencia Ficción, Fantasía, Terror, juvenil e Infantil (8 a 12 años). Cada renglón es evaluado por un jurado independiente que decide cuál es la mejor novela o relato publicado en el año considerado. La intención de los premios Aurealis es la de complementar la función de los premios Ditmars y los premios del Consejo del Libro Infantil australiano. Ninguno de estos premios distingue entre las diferentes categorías de la literatura de ficción especulativa. Una de las finalidades de los premios Aurealis es incentivar y mejorar la calidad de la literatura australiana en los géneros de Ciencia ficción, Fantasía y Terror y proveer una lista que sirva de guía de lectura a cualquiera con intereses en estos géneros. Las categoría premiadas por los premios Aurealis son: Ciencia Ficción: Mejor novela de Ciencia Ficción y mejor relato de Ciencia Ficción. Fantasía: Mejor novela de Fantasía y mejor relato de Fantasía. Terror: Mejor novela de Terror y mejor relato de Terror. Juvenil: Mejor novela de Ciencia Ficción, Fantasía o Terror y mejor relato de Ciencia Ficción, Fantasía o Terror. Infantil: Mejor obra larga de Ciencia Ficción, Fantasía o Terror y mejor obra corta de Ciencia Ficción, Fantasía o Terror.
Las
obras elegibles a los premios Aurealis deben estar
en
inglés, su autor debe ser un australiano o un
residente permanente en Australia. Además, la primera publicación debe haber
sido durante el año calendario considerado para el premio. Una obra puede participar en más de un renglón, de tal manera que es posible que una misma obra pueda ganar el premio en varios renglones. El panel de jurado en cada renglón debe hacer pública una lista corta con hasta 5 títulos de las obras candidatas a ganar el premio Aurealis, tal lista se publica el 1 de diciembre de cada año. Sin embargo, el nombre de la obra ganadora se reserva hasta la ceremonia de la entrega de los premios. Premios Aurealis 2003 Estos son los ganadores de los premios Aurealis 2003 de la ciencia ficción y fantasía australiana, tal y como se anunciaron el pasado 28 de marzo en Melbourne:
Mejor relato de CF: "Walk to the full moon", de Sean McMullen (F&SF Dec 2002). Mejor novela de fantasía: The storm weaver and the sand, de Sean Williams (HarperCollins). Mejor relato de fantasía: Desierto. Mejor novela de terror: The white body of evening, de A.L. McCann (Flamingo/HarperCollins). Mejor relato de terror: "Oracle", de Kim Westwood (Redsine #9). Mejor novela juvenil: The hand of glory, Sophie Masson (Hodder Headline) Mejor relato juvenil: Desierto. Mejor obra larga infantil: In the garden of empress Cassia, Gabrielle Wang (Puffin) Mejor obra corta infantil: "Tashi and the haunted house", Anna Fienberg & Kim Gamble (Allen & Unwin) |
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Metropolis restaurada |
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El premio de UPC de Ciencia Ficción es convocado todos los años por el Consejo Social de la Universidad Politécnica de Cataluña. La primera edición del premio fue en 1991 y en 1992 el premio se hizo internacional (el año en que llegó la invitación a UBIK); desde sus inicios y de forma ininterrumpida ha premiado decenas de interesantes obras en varios idiomas en el campo de la Ciencia Ficción. El premio tuvo su origen en ocasión del veinte aniversario de la UPC: en 1991 se decidió realizar una primera y única edición del premio de Ciencia Ficción y para ello se basaron en un antiguo concurso de literatura que el Consejo Social realizaba en el ámbito universitario cada dos años. Esa primera edición permitió novelas escritas en catalán y castellano. Sin embargo, dado el éxito cosechado por la primera versión del concurso, éste se afianzó y se convirtió en internacional, y se amplió a obras escritas también en francés o inglés. El premio otorga un millón de pesetas a la obra ganadora y dos menciones especiales de 250.000 pesetas cada uno. Una de esas menciones está destinada a reconocer la mejor novela corta escrita por miembros de la universidad. Las obras participantes deben ser inéditas y tener una extensión entre 25.000 y 40.000 palabras. Los idiomas permitidos son el castellano, catalán, francés e inglés. En la edición de 2002, premiada el 27 de noviembre pasado, Escamas de cristal del español Pablo Vilaseñor y La ruta a Transcendencia del argentino Alejandro J. Alonso compartieron el primer lugar. La mención UPC correspondió a una estudiante de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicaciones de Barcelona, Irene da Rocha Fort con su novela corta Teorema y a Fermín Sánchez Carracedo, profesor del Departamento de Arquitectrura de Computadores, con su obra Odisea. La mención especial correspondió al francés Rossetti Christophe Franco con Rejet. Los miembros del jurado también reconocieron con menciones (aunque sin recompensa en metálico) a: Jennifer del estadounidense Charles Gleason Oberdorf, Hipernova del cubano Vladimir Hernández Pacín y Monpia 4 finals de Pau Fonseca Casas. En esta XII edición se presentaron 125 novelas de una docena de países diferentes. Del total de obras participantes, 39 obras provinieron del exterior (31%), de éstas el país que envió más obras fue Estados Unidos con 10, latinoamérica se hizo presente con 21 autores (México, Argentina, Colombia, Panamá y Ecuador). Otros países que participaron fueron Francia, Israel, Alemania y Australia. La gran mayoría de las obras fueron escritas en castellano, pero también se presentaron escritos en catalán, francés e inglés. |
Convocatoria al Premio UPC 2003 de novela corta de CF Se convoca al Premio UPC de Ciencia Ficción 2003 con las siguientes bases: 1. Pueden optar al premio las narraciones inéditas que se puedan encuadrar dentro del género de la ciencia ficción. 2. Las obras presentadas, escritas en catalán, castellano, inglés o francés, deben ser enviadas por duplicado, mecanografiadas a doble espacio, y deben tener una extensión aproximada entre 70 y 115 hojas de 30 líneas de 70 caracteres. No se devolverán los originales recibidos. 3. El autor/a debe firmar su narración con un lema o seudónimo y adjuntar un sobre cerrado que contenga los siguientes datos: Nombre completo, número de identificación personal (DNI o similar), dirección y teléfono o fax de contacto. En la parte exterior de este sobre se hará constar el título de la narración y el lema o seudónimo de la firma. Los miembros de la UPC señalarán también esta condición con la indicación: «Miembro UPC» en el exterior de dicho sobre. 4. Los originales deben dirigirse a:
Consell Social de la UPC En el sobre se debe indicar claramente: Premio UPC de Ciencia Ficción 2003 5. El plazo de presentación de los originales de la edición de 2003 acaba el 15 de septiembre de 2003. La decisión del jurado, que será inapelable, se hirá pública antes de que acabe el año 2003. 6. De acuerdo con la opinión del jurado, se concederá un premio de 6.000 Euros y, si el jurado lo cree oportuno, una mención especial de 1.500 Euros. Opcionalmente, se podrá conceder también una mención de 1.500 Euros a la mejor narración presentada por un miembro de la UPC. 7. El premio, que se concederá anualmente, podrá ser declarado desierto. 8. Los ganadores de los premios y menciones ceden los derechos de la primera edición en castellano y en catalán a la UPC y renuncian a cualquier otra remuneración económica procedente de dichas ediciones. 9. La novela ganadora será publicada por la UPC a través de Ediciones B, en su colección "NOVA ciencia ficción". 10. La participación en el Premio UPC de Ciencia Ficción 2003, supone la aceptación de estas bases. |
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En cada edición del concurso, el Consejo Social de la UPC invita a una personalidad de la ciencia ficción mundial que esté relacionada con el mundo académico y universitario. Los invitados de honor dictan una conferencia magistral en el acto de entrega de los premios. Han sido invitados en años anteriores Connie Willis, Joe Haldeman, Brian Aldiss y Alan Dean Foster, entre otros. En la edición del 2002 el invitado de honor de la entrega de premios fue el reconocido escritor Vernor Vinge, quien pronunció la conferencia "La singularidad Tecnológica". Vernor Vinge es matemático y profesor asociado en la San Diego State University, ha ganado tres premios Hugo: en 1993 por Un fuego sobre el abismo, en 2000 por Un abismo en el cielo y en 2002 con el relato Fast times at Fairmont High. El mismo Vernor Vinge resumió su conferencia en dos frases: "en unos treinta años, dispondremos de los medios tecnológicos para crear inteligencia artificial superhumana. Poco después, la era humana acabará".
Ganadores del premio UPC de novela corta de Ciencia Ficción 1991 Mundo de dioses, de Rafael Marín Trechera (España). El círculo de piedra, de Ángel Torres Quesada (España). 1992 Naves en la noche (Ships in the Night), de Jack McDevitt (EEUU).
El mundo de Yarek, de Elia Barceló (España). 1994 Seven views of Olduvai gorge (Siete vistas de la garganta Olduvai), de Mike Resnick (EEUU). De otro tiempo, mi amor (Quondam My love), de Ryck Neube (EEUU). 1995 El coleccionista de sellos, de César Mallorquí (España).
Los ojos de un Dios en celo, de Carlos Gardini (Argentina). 1997 Psychospace (Psicoespacio), de Robert J. Sawyer (Canadá). Soulsaver (El salvador de almas), de James Stevens-Arce (Puerto Rico). 1998 Block Universe (Universo monolítico), de Robert J. Sawyer (Canadá).
Homunculus, de Alejandro Mier (México). Iménez, de Luis Noriega (Colombia). 2000 Buscador de sombras, de Javier Negrete (España). Salir de fase, de José Antonio Cotrina (España).
2001 El Libro de las Voces, de Carlos Gardini (Argentina). 2002 Escamas de Cristal, de Pablo Villaseñor Muñoz (España). La ruta a trascendencia, de Alejandro Javier Alonso (Argentina).
Pueden encontrar más información sobre el premio UPC de novela corta de Ciencia Ficción en: http://www.upc.es/cienciaficcion/ |