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Café Literario de Ciencia Ficción Alrededores selváticos del Museo de Ciencias: 31 de mayo Sobre los eventos accesorios de una cita cafetalera El resumen que se volvió artículo |
Completan esta edición de DLO una tragedia en tres actos del Café Literario de CF que se realizó en el Museo de Ciencias el 31 de mayo de 2003, con las advertencias usuales al lector de que hay mucho de percepción y referencias ubikuas colaterales y poca sustancia objetiva, pero en fin qué se le va a hacer, es Jorge, comprendan. Por último una biografía en homenaje a Hal Clement, otro antediluviano que se escapó de esta realidad en octubre pasado. Los tiempos siempre cambian. |
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Café Literario de Ciencia Ficción Tragedia en tres actos: relato nostálgico de una invitación inesperada. Acto primero: El café literario en persona y lo que aconteció en él. Acto segundo: El caos de la organización ubikense y las ventajas de ser caótico. El café visto distorsionado desde el punto de vista de una mente perturbada. Acto tercero: Un artículo más sobre la Ciencia Ficción o el resumen personal de lo que se habló en un café literario.
Alrededores selváticos del Museo de Ciencias: 31 de mayo El 31 de mayo de 2003 se realizó un café literario de Ciencia Ficción en los patios del Museo de Ciencias. Por múltiples razones la invitación llegó a UBIK a última hora, un correo electrónico enviado desde el formulario de nuestra página web aterrizó sin estruendo en el buzón el día 26. Aquello fue sorprendente, no la invitación, sino el que alguien haya visitado la página de UBIK; generalmente el ambiente bucólico de las páginas no es perturbado ni siquiera por un ratón extraviado.
El café literario careció de café, aunque yo por mi parte me tomé una limonada (¿Limonada literaria?), por un momento pensamos que también iba a carecer de gente, pero ese detalle se subsanó después de unos diez minutos. La conversación versó sobre varios aspectos de la Ciencia Ficción, mientras Hanna Carjevschi, la culpable del Café Literario, se empecinaba en orientar el cauce del discurso en la dirección de la cultura, la literatura, la filosofía y todos aquellos aspectos que sabemos con seguridad no tienen nada que ver con la Ciencia Ficción. La gente derivaba hacia los costados sobre todo cuando Juan Raffo sugería nuevos derroteros, el resultado fue un aceptable intercambio de información que arañó la superficie de algunos de los temas de siempre: ¿Qué es la Ciencia Ficción?, el elemento científico en la Ciencia Ficción, los temas más recurrentes del género, lecturas recomendadas para el lector que no sabe si UBIK es una novela o una pomada para las hemorroides (aunque todos sabemos que UBIK es una asociación de Ciencia Ficción... pero si tengo que escoger me quedo con la pomada), la realidad editorial latinoamericana, la baja oferta de nuevos títulos en las librerías y la potencialidad de Internet... El Café duró cerca de una hora, por lo que al final estaba bien frío. Preparé un resumen con mi visión personal de los temas discutidos en el Café Literario, si tienes valor puedes leer el resumen en la sección que sigue a la sección siguiente.
Así es, escribir CF o escribir sobre CF es agradable, leerla lo es aún más, pero compartir una velada hablando con otros desquiciados sobre el objeto de nuestra locura es algo que el dinero no puede comprar, para lo demás está la tarjetita famosa. Es así porque la CF tiene unos límites tan difusos y sus raíces penetran tan profundo que ineludiblemente cuando se comienza a hablar sobre CF, lo que realmente hacemos es excavar en nuestros recuerdos y enriquecerlos con las nuevas visiones de otros seres a quienes también les ha dado por perder el tiempo leyendo, viendo, escribiendo y pintando cosas que no existen todavía, que tal vez no existan nunca, pero que de una forma u otra siempre están sucediendo, a cada instante, en cada pensamiento, en cada consecuencia en el apresurado e irrepetible transcurrir de la historia.
Sobre los eventos accesorios de una cita cafetalera Llamé a Yamil a eso de las
dos y media de la tarde, ya lo había hecho durante la mañana pero nadie
respondió. Lo peor es que la mañana del sábado fue un caos de rutina: la
panadería, la farmacia, el agua, el sol, el estacionamiento y la medición
del número de pasos desde la puerta del auto hasta la puerta de la tienda.
Decir que
Estuvimos un rato hablando de nuestras vidas acoquinadas por la rutina de la vida urbana cuando decidimos pasar a ver el ambiente del café. El Museo de Ciencias estaba igualito, igual a cualquier Museo de Ciencias de cualquier parte del Universo, adentro estaba lleno de naftalina y formol y afuera estaba el remedo de jungla tropical, regadas por los senderos selváticos estaban las mesitas del café. Dimos una vuelta y vimos un sospechoso círculo de sillas en un claro del bosque, típico vestigio de algún acto ceremonial. Esa fue nuestra primera suposición acertada de la tarde, nos vimos un par de segundos, la respuesta era obvia: ya teníamos el lugar del diálogo literario con los expertos... sólo faltaban los expertos. Nos sentamos en un par de sillas y decidimos esperar, Yamil seguramente llegaría al filo de la medianoche. Había llevado unas cuantas gacetas de UBIK, estaban amarillentas, no en balde eran lo que pudiera denominarse documentos históricos. Hojeamos la historia en sus páginas, pero no leímos nada, creo que quizás porque nos lo sabíamos de memoria. Sólo hojeamos las gacetas y dejamos que la diagramación nos recordara los días de trabajo y el tiempo que nos tomó llegar a esas versiones, las últimas, de la gaceta.
Hechas las presentaciones, Hanna nos invitó al círculo de las sillas en el claro del bosque, hondonada de concreto destinada a los ritos de la conversación de distintos clanes de Homo sapiens. “Cómprense un cafecito, mientras notifico que el evento se va a llevar a cabo”. Con esa revelación, Hanna dió su primera muestra de conocer a UBIK mejor de lo que podríamos suponer en un no iniciado, contaba con la proverbial maldición de UBIK: la terminitis anquilosante. Pero afortunadamente, aunque es un mal crónico de UBIK, a veces algunos conjuros apartan tal maldición del camino de nuestras empresas y permiten que de vez en cuando algunas obras culminen graciosamente, así que a pesar de todos los signos este parecía ser uno de esos casos graciosos. No nos compramos ningún café, a excepción de Yamil a quien le encanta llevar la contraria. Nosotros, como ejemplares representantes de la compactación social de UBIK nos aprovisionamos de sendas limonadas. Iba a ser definitivamente la tarde de la Limonada Literaria. El círculo de sillas era atractivo en medio del claro selvático, pero algo en la disposición de las sillas, en el ángulo de las ramas de algunas plantas, en la caída lánguida de las hojas de algunas palmeras poseía una atmósfera ominosa, una incoherencia dimensional de planos aberrantes que se superponían unos a otros como una trampa laberíntica. Pienso que tal vez mi cerebro trastornado imaginaba toda suerte de desventuras en un Café precipitado, pero lo cierto es que la atmósfera pesada se reveló en gruesas gotas de lluvia que cayeron brevemente y luego se abstuvieron de intervenir. Mucho se habló aquella tarde, sobre todo de Ciencia Ficción... aunque para eso era el encuentro, de no haber ocurrido así, de haber hablado de jardinería o del control de los esfínteres de las ratas de campo, aquel Café Literario de Ciencia Ficción hubiera sido muy extraño.
El final terminó como todo final, con una disolución al negro y la lista de créditos en letritas blancas trepando por la pantalla. Hanna nos arrancó la promesa de que íbamos a preparar un resumen de la charla para colocarlo en el portal del Museo de Ciencias, así que prometimos solemnemente en nombre del gobierno bolivariano y todos sus edecanes, y ella por su parte también prometió que el espacio estaría allí, esperando. Tuve miedo de decirle que si por UBIK era, el espacio podría llenarse de telarañas; sin embargo, sonreí y le aseguré que no había problema, que puntualmente tendría su resumen. Hanna también sonrió y no me pasó por la mente que por su mente pasaban las mismas dudas que a mí me atosigaban, que el Museo de Ciencias también tenía su espacio en el reino de Ubikness. Nos despedimos. Sonreímos mucho y estrechamos manos. Juan Raffo se quedó unos minutos para hablar algo más de CF, en la intimidad de los fanáticos, con la jerga, las señas y los códigos que sólo nosotros comprendemos... me sentí de nuevo en UBIK... y eso puede ser peligroso, porque estar en UBIK lo distancia a uno bastante de la realidad. Prometió subir al directorio de ubik-l la lista de obras de CF que tenía en unos quinientos CD de su propiedad. Realmente la biblioteca de Alejandría quedaba como una taguara municipal... y Juan Raffo cumplió puntualmente y días después subió a ubik-l su lista de quinientos CD con sopotomil millardos de obras de CF, las escritas, las que se escriben y las que están por ser escritas en los próximos doscientos años. Nos despedimos, esta vez de Juan Raffo, otra vez apretones de manos y la señal de fanático de CF que no debe ser revelada jamás a nadie que no pertenezca a la hermandad de los lectores de CF. En ese punto, promediando las seis de la tarde ya quedábamos sólo cuatro: Víctor, Yamil y Elizabeth... yo a veces no me cuento, porque con tan enorme ego me resulta imposible separar al universo de mi persona. Decidimos irnos a la Feria del Libro que se encontraba cerquita, en el Parque Los Caobos y hacia allá nos marchamos, a encontrar la oferta actual de Ciencia Ficción. Sobre el fracaso de la expedición y los avatares de hallar algo digerible entre tanto esoterismo hablaré en otra oportunidad... pues esa es otra historia.
El resumen que se volvió artículo
¿Qué es la Ciencia Ficción?
La Ciencia Ficción no es más
que la expresión del deseo del hombre por lo maravilloso y ese sentido nos
ha acompañado quizás desde Laetoli. Sin embargo, aunque hay escritos
antiguos que exploran lo maravilloso y los llamamos leyendas o mitología, el
componente científico es nulo. Realmente es a partir de la revolución
científica iniciada en el Renacimiento, cuando algunos literatos comienzan a
introducir elementos científicos, aunque de forma marginal en ese mundo de
lo maravilloso. Ya a
La Ciencia Ficción creció a partir de entonces y bajo el amparo de las revistas se desarrollaron las generaciones de escritores y lectores. El género ha recorrido un largo camino desde comienzos del siglo pasado hasta el tiempo presente. Su temática y hasta su forma han cambiado en respuesta al entorno: el optimismo eufórico de la ciencia de los treinta y cuarenta, el pesimismo y lobreguez de los cincuenta, la nueva ola psicodélica de los sesenta y setenta, la invasión del ciberespacio y la realidad virtual de los ochenta y noventa... Ciencia Ficción anglosajona y Ciencia Ficción de habla hispana.
En Venezuela hemos vivido tiempos mejores en lo que respecta a oferta editorial, los setenta y ochenta estuvieron marcados por una oferta de títulos más que adecuada para la demanda en las librerías de la Caracas, casi en su totalidad las obras disponibles eran traducciones de los maestros de la generación de oro (1930-50) y provenían de editoriales de España, Argentina y México. La crisis económica iniciada en los noventa y que aún nos avasalla redujo drásticamente la oferta de libros de Ciencia Ficción en los anaqueles y es una de las razones por las cuales es difícil leer las últimas generaciones de autores de Ciencia Ficción. No obstante, gracias a Internet ahora es posible un acceso más fácil a la literatura de Ciencia Ficción en español, principalmente autores noveles se dan a conocer en revistas electrónicas del género de España, México, Chile y Argentina. Lo que antes era un movimiento aislado, publicaciones sufridas en papel y de bajo tiraje y muy corto alcance, reprimidas por los obstáculos geográficos, hoy tienen solamente los límites que impone la red internacional y algunas de las desventajas de leer en un monitor titilante… aunque una buena impresora puede resolver la mayoría de esos problemas. ¿Dónde comenzar?
Palabras finales. Normalmente las palabras finales son las que se colocan al final de un documento y en este caso no son una excepción... sólo que espero que las consecuencias de estas palabras finales tengan continuación. Espero que te motiven a adquirir, indagar y leer Ciencia Ficción, que te permitan entrar a ese universo que tal vez ya has disfrutado reclinado en la butaca de una sala de cine. Por eso las mejores palabras finales deberían ser: ¡Bienvenido a la Ciencia Ficción!
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ConFrancisco 1993. Los Premios Hugo Segunda parte y final de las andanzas de JCAN en ConFrancisco, año 1993. Esta sección no estuvo lista a tiempo para ser publicada en el número especial de noviembre. Menos mal porque ya ese número era lo suficientemente enorme como para disuadir a mas de uno. Esta entrega culmina la narración de Juan Carlos sobre la LI Convención Mundial de Ciencia Ficción. No es el final porque ya está escribiendo o proyectando o imaginando o ¡sabe Dios qué estará pasado por su cabecita!, las vivencias de un criollo en las citas anuales de la Ciencia Ficción anglosajona. Pero como sólo podemos asirnos con cierta seguridad al presente, los dejo con el cierre de la historia de JCAN en ConFrancisco.
El domingo comenzó como tantos otros: ¡después de las 11 AM! En la noche de la Mascarada se celebran la mayoría de las fiestas abiertas a todos los asistentes a la convención, así que no era de extrañar la baja de asistencia de los aficionados hasta tempranas horas de la tarde. Estas "reuniones" se realizan por cuenta propia de los patrocinadores (Editores, Productores, Fans, etc.) en las suites arrendadas en los hoteles oficiales de la convención. Así, muchos aficionados tienen la oportunidad de participar en varias juergas en la misma noche, mientras se pasean de una habitación a otra.
He aquí algunos de los autores y artistas que aceptaron posar para mi cámara: |
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| Jack Williamson | Forrest Ackerman | Hal Clement | |||
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Los
premios Hugo se conceden anualmente desde 1955. Aunque la idea de entregar un
premio votado por los asistentes a la convención ya se había llevado a cabo en
1953, hasta
1955 no se institucionalizó esa práctica, de manera que en la convención del
año 1954 no se concedieron premios. El nombre del premio es un homenaje a
Hugo
Gernsback, el editor de la revista
Amazing Stories y creador
del término "scientifiction". La ceremonia de la entrega de estos premios pretende ser la imagen por la que los aficionados les gusta se les conozca fuera del nicho fandom: Un grupo no elitesco que desarrolla un género literario con identidad y méritos propios, merecedor de un lugar en la historia de las letras. Para lograr este fin, se emiten los boletines de prensa, se hacen las invitaciones a los medios y se publicitan los ganadores como los máximos representantes del género de ese año, elegidos democráticamente por los aficionados. De hecho, es el único evento en la convención en la que se observa a todos sus participantes usando vestimentas formales. Debido a que ya se me habían acabado los casetes de video Hi8 y al hecho de que me fue imposible conseguir otros nuevos el día domingo, no pude grabar la Ceremonia de Entrega de los Premios Hugo, pautada para las 8 PM de esa misma noche. Ahora cargaba solo mi bolso de la convención y mi fiel Olympus, por lo que pude conseguir una buena posición sin mayor esfuerzo. Ordenando mis recuerdos según el programa de la ceremonia, puedo decir que primero fue la voz de Ghod ... anunciando la entrada al escenario su Majestad Imperial el Emperador Norton I, precedido por la consabida fanfarria y demás honores protocolares. Seguidamente, Ghod introdujo al señor Guy Gavriel Kay quién sería el maestro de ceremonias de la velada. Luego sonó la Marcha Triunfal de la ópera "Aida", mientras el maestro de ceremonias anunciaba la entrada al salón de los nominados para el Premio Hugo de ese año, los cuales procedieron a sentarse en una sección especialmente reservada para ellos. Los primeros premios de ésa noche
fueron los
Premios Seiun (especie de Hugo
Forrest Ackerman hizo entonces su aparición en el estrado para hacer entrega del premio "Big Heart Award" a Marjii Ellers. Enseguida, David Kyle, Caballero de la Orden de "St. Fantony" y miembro de "First Fandom", hizo una introducción del premio que lleva el nombre de esa prestigiosa asociación. La autora Catherine Crook De Camp (esposa del también autor L. Sprague De Camp) hizo entrega del reconocimiento a Ray Beam, quien de esa forma ganaba su entrada al Salón de la Fama de esa asociación. Si mal no recuerdo, el reconocimiento era, o venía acompañado de, un colorido bonete con una propela en la parte superior ☺.
Luego, Takumi Shibano fue invitado a subir nuevamente al escenario para recibir de manos de Dave Clarke (presidente del comité organizador del evento) el Premio Especial de ConFrancisco por su labor como traductor y aficionado, una labor que ha "construido puentes" entre aficionados del mundo oriental y el occidental, en concordancia con el tema de la convención de ese año. Janet Wilson Anderson, narró entonces una presentación en diapositivas acerca del cuarenta (40) aniversario de los Premios Hugo (1953-1993). Al final de la presentación se develó el Diseño del Hugo de ese año, creado por la artista Arlin Robins. De acuerdo a le
Sección 3.5 del Acta
Constitutiva de la "World Science Fiction
Society" (o WSFS), la estatuilla del Hugo debe conservar la figura del
cohete d Aunque la forma del cohete original debe conservarse, es potestad del Comité Organizador cambiar el diseño de la base. Para ello suele convocarse el talento de algún renombrado artista local. Seguidamente, hicieron su aparición los Administradores de los Premios Hugo de ese Año: Kevin Standlee, David Bratman y Set Goldberg, quienes recibieron de manos de unos Agentes de Seguridad Klingon los sobres contentivos de los ganadores de los premios Hugo y Campbell.
Stanley Schmidt, editor de Analog, presentó primero el Premio "John W. Campbell" de 1993 a Laura Resnick. El escritor Mike Resnick (su padre) aceptó el premio en su nombre, dado que ella se encontraba de viaje en Africa (los Resnick parecen disfrutar mucho de ese continente). Aunque el premio no es técnicamente un Hugo, está también organizado por la WSFS como una continuación del premio al autor más prometedor, que se otorgó en algunas worldcon entre los años 1953 y 1959. Premia al mejor autor novel aparecido el año anterior, de manera que los candidatos elegibles son nuevos escritores durante los dos primeros años desde su primera publicación profesional. Finalmente, los Hugos de ese año (1993) fueron entregados de la siguiente forma: Mejor Novela (40.000 palabras o más): UN EMPATE entre "Un Fuego sobre el Abismo" ("A Fire Upon the Deep") de Vernor Vinge (Tor) y "El Libro del Día del Juicio Final" ("Doomsday Book") de Connie Willis (Bantam) [Nota: No ha habido un empate en esta categoría desde 1966, cuando se otorgó el galardón a Frank Herbert por "Duna" ("Dune") y a Roger Zelazny por "Tú, El Inmortal" ("Call Me Conrad" - también llamada: "This Immortal"). Se trata de una coincidencia casi inverosímil teniendo en cuenta que no se trata de un limitado grupo de jurados que no supieron ponerse de acuerdo, sino de una considerable cantidad de votos sorteados por un complejo proceso de selección basado en el sistema Australiano de preferencia de votos ("Australian Ballot").] Mejor Novela Corta (entre 17.500 y 40.000 palabras): "Bill Percebe, el Espacial" ("Barnacle Bill, the Spacer") de Lucius Shepard (Asimov's 07/02). Mejor Relato Largo (entre 7.500 y 17.500 palabras): "La Revolución del Cascanueces" ("The Nutcracker Cup") de Janet Kagan (Asimov's 12/02). Mejor Relato Corto (menos de 7.500 palabras): "Incluso la Reina" ("Even the Queen") de Connie Willis (Asimov's 04/02). Mejor Libro Relacionado a la Ciencia Ficción: "A wealth of fable: an informal history of science fiction fandom in the 1950's", de Harry Warner Jr. (SCIFI)
[Nota: Habiendo tenido la oportunidad de ver la totalidad de la serie en secuencia, puedo decir que este capítulo resultó ser mi favorito] Mejor Representación Dramática, Formato Largo (más de 90 minutos): No se otorgó premio en esta categoría. Mejor Editor Profesional (editor de publicaciones profesionales con tiraje de mas de 10.000 ejemplares): Gardner R. Dozois (Asimov's , varias antologías). Dozois ostenta el récord indiscutible en esta categoría con 14 Hugos, otorgados entre 1988 y 2003. Mejor Artista Gráfico Profesional (artista cuyas obras han aparecido en publicaciones profesionales): Don Maitz. Mejor Arte Original: "Dinotopia" por James Gurney. Motivado por las ilustraciones del libro: "Dinotopia: A Land Apart From Time", publicado originalmente en 1992 (inglés) con un tiraje de 400.000 ejemplares y luego traducido a 18 idiomas. Gurney volvería a ganar el Hugo en 1996 por su libro: "Dinotopia: The World Beneath", año en la que esta categoría fue eliminada definitivamente del concurso. La categoría fue introducida originalmente en 1990. Mejor Revista Semiprofesional: "Science Fiction Chronicle" dirigida por Andrew I. Porter. [Notas: Mientras paseaba por el Salón de Detallistas ("Dealers' Room") tuve la oportunidad de conversar brevemente con el señor Porter, luego de lo cual decidí suscribirme a esta revista de frecuencia bimensual. Posteriormente descubrí que el principal atractivo de la misma eran sus portadas. Locus contiene una información mejor estructurada y más amplia sobre los avatares del género, incluyendo publicaciones y noticias fuera del coto estadounidense, por lo que decidí no renovar mi suscripción en 1994. La revista fue vendida luego, en mayo del 2000, a la editorial DNA Publications Inc. Posteriormente pasó a convertirse en una publicación mensual. Según la Sección 3.3.10 del Acta Constitutiva de la WSFS, los requisitos para calificar en esta categoría son: Ser una publicación no profesional dedicada a la ciencia ficción o la fantasía que, para el final del año calendario anterior, haya publicado 4 números o más, de los cuales al menos uno (1) debe haberse publicado el año previo, y que en ese mismo año anterior cumpla con al menos dos (2) de los siguientes criterios:
Mejor Revista Aficionada: "Mimosa", editada por Nicky y Richard Lynch. [Nota: El criterio de clasificación es el siguiente: Cualquier publicación no profesional dedicada al género de la ciencia ficción, la fantasía o cualquier otro tema conexo que haya publicado cuatro (4) o más números al cierre del año calendario anterior, y de los cuales al menos uno (1) haya sido publicado ese año previo. ¿Alguien se anima? ☺☺☺] Mejor Escritor Aficionado: Dave Langford por su publicación mensual sobre noticias del género: Ansible. Hasta el 2003 Langford ha acumulado 17 Hugos en esta categoría, ganando consecutivamente desde 1989. Adicionalmente, los 5 Hugos adjudicados a Ansible como Mejor revista Aficionada convierten a un simple mortal, a un no profesional como Langford, en el individuo mas galardonado con este premio en cualquier categoría: ¡22 Hugos! Mejor Artista Gráfico Aficionado: Peggy Ranson. Luego de la entrega de los galardones, vino la despedida del equipo que trabajó preparando la ceremonia, autodenominado "El Gran Guignol" ("The Grand Guignol"). Este grupo de voluntarios, dirigido por su Patrona: Janet Wilson Anderson fueron los encargados de organizar los cuatro eventos mayores de la convención: La Ceremonia de Apertura, La Mascarada, La Entrega del Hugo y La Ceremonia de Clausura. El melodramático título que escogió este grupo de colaboradores fue tomado de una forma de teatro francés que apareció en 1897: "Le Theatre du Grand Guignol", notorio por producir presentaciones que se caracterizaban por su cualidad espectacular, sorprendiendo continuamente a la audiencia con una serie de trucos, suspenso, actos espectaculares y violencia. Aunque Wilson aclaró que su intención es transmitir a los asistentes la idea de que planean ofrecerles una serie de experiencias excitantes, sin violencia (al menos no real). Finalmente, la prensa fue invitada a una sesión de fotografías frente y detrás del escenario; ocasión que aproveché para tomar un acercamiento a los ganadores del Hugo y a la estatuilla de ese año. Galería de los Premios Hugo de 1993 |
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La mayoría de los aficionados dedican el día siguiente a la entrega de los Hugo al penoso proceso de transición a una realidad colectiva mas amplia y menos condescendiente a sus altruistas aspiraciones de una mejor sociedad ...bla, bla, bla...en fin: ¡empacan sus petacas y se van a casa!. Era el lunes 6 de septiembre, el último día de la convención, el programa de paneles era escaso y los temas de poco interés. La escasa concurrencia facilitaba la circulación, mientras que los comerciantes ubicados en el Salón de Detallistas se prestaban a rematar lo que les quedaba en existencia para no tener que volver a casa con el peso muerto de su mercancía. ¡Era el día perfecto para ir de compras! Había contado mis churupos y averiguado cuanto me quedaba disponible en la tarjeta; mi intención era darle a la dichosa paloma holográfica hasta que esta desapareciera de mi plástico (haciéndola inválida) o hasta que mi crédito se agotara, lo que ocurriera primero.☺
También adquirí algunas franelas con estampados realmente ingeniosos como: Entre otras de las curiosidades que decidí llevarme conmigo a Venezuela estaban unos dados para jugar "Calabozos y Dragones" ("Dungeons and Dragons"), juego que aprendí a apreciar durante las incontables horas que pasamos en casa de Jorge De Abreu. Se trataba de un juego de dados representativos de los 5 sólidos Platónicos; unos poliedros con la cantidad de lados precisos para calcular los puntos del juego (4, 6, 8, 12 y 20):
También adquirí de una tienda que parecía salida de un cuento de hadas, una poción aromática recetada por el Druida a cargo, quien mezcló esencias de Artemisa, Jazmín, Lila, Cedro y Musgo para crear un perfume que bautizó como "Noche en el Bosque" ("Night in the Forest"). Colocó el líquido en una pequeña botella de forma exótica, puso un tapón y la deslizó en un bolso aterciopelado, cerrado por un cordel. Enseguida me entregó la cuenta dentro de un folleto que indicaba la mezcla empleada y el nombre de la tienda: "Perfumed Dragon". Al final de mi periplo por el Salón de Detallistas pude percatarme con satisfacción que mi frenesí no había acabado con mis fondos, por lo que pude salvar algunos dólares para otras menudencias. |
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D&D llegó
con Manuel McLure y su tía, un regalo y una práctica un día sábado en un
laboratorio de ecología. Nos pasamos medio día oyendo a Manuel explicándonos
las reglas y otro medio día creando los personajes, pero ya al final de ese día
ya estábamos jugando y eso nos perdió, a partir de ese momento la actividades de UBIK se dividieron entre editar Cygnus y jugar D&D… bueno, a veces también
teníamos que estudiar, pero eso era optativo. Ahora es que llegamos a la parte de la historia que
tiene que ver con JCAN: cuando él entró en UBIK estábamos saliendo de la era
de los juegos de rol de UBIK, así que la práctica le dió de lleno. Ya habían
ocurrido muchas cosas y el
Después de
aquel primer sábado en cuestión vinieron nuevos encuentros, nuevas
exploraciones de cuevas, castillos, parajes desolados, todos llamados por
convención “dungeons”, sin importar si estábamos en una catacumba o en una
taiga cubierta de hielo. Los personajes crecieron en puntos de experiencia,
se hicieron poderosos y ricos. Compraron un barco y lo llamaron: UBIK (¡vaya
con la inventiva!) pero ya el interés se
Todavía
tengo muchos dados, hasta compré los libros de reglas y juego muy de cuando
en cuando con mis hijas. Ahora saco los dados y los observo, los miro salir
de la bolsita como las gemas de un botín capturado después de derrotar a una
partida de orcos. Sonrío. Le sonrío a los dados, al de cuatro caras… a ese
inútil de las dagas y las piedras, de los puntos de vida de los débiles
magos, a ese dado dudoso que siempre le gritábamos: agítalo, agítalo, mucho
ojo, ¡que ruede! Y el muy canalla
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En realidad recuerdo poco de la Ceremonia de Clausura, ni siquiera dispongo de material escrito o visual que me ayude a desempolvar mis recuerdos. Sin embargo, por norma general, suelen ser muy pocos los que asisten en comparación con los otros 3 eventos mayores. Sé que estaba pautada para realizarse a las 3 PM en el Esplanade Room. En la ceremonia de clausura el Comité Organizador saliente hace un breve recuento de los éxitos y desaciertos del evento, se entregan distinciones a invitados y participantes especiales, se reconoce la labor del equipo que trabajó junto al comité y se le entrega la batuta al nuevo comité del año siguiente. Después de la Ceremonia de
Clausura me dirigí hacia el Salón de Exhibiciones y desmantelé la
Cartelera de UBIK, para luego dirigirme hacia el hotel. Fue en la salida cuando me encontré
nuevamente con Connie Willis (ver "Un encuentro cercano
con Connie Willis"). Mi vuelo salía el miércoles 8 de septiembre, por lo que aún contaba con el martes. Aproveché entonces ese día para visitar la ciudad con mi compañero de habitación: Joseph Maddison. Así, decidimos ir al famoso Pier 39, una especie de muelle gigantesco convertido en un paseo con tiendas y atracciones. Recuerdo que vi por primera vez leones marinos en su "estado natural". Así concluyeron las andanzas de este Ubikuo en ConFrancisco. Al día siguiente partí de San Francisco con un dejo nostálgico, pero con la certeza de que volvería a revivir la experiencia el año siguiente. Me había inscrito ya para Conadian 94 en Winnipeg, Canadá. Promesas de nuevos encuentros se habían hecho para la ocasión, pero el universo tenía otros planes y resultó ser que ese año no pude acudir a mi cita. Un año después, ocurrió una conjunción planetaria que abrió temporalmente una ventana por la que logré escurrirme milagrosamente, arrastrando a una novia incauta hacia mi próxima aventura en las tierras altas de Escocia, pero esa es otra historia...
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Diciembre 2003
[Nota: Debo agradecer a Jorge De Abreu por prestarme su espacio para publicar el presente artículo y por convertirse en una especie de Campbell criollo que no dejó ir a mi garganta hasta que estuvo terminado.]
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Fin de ConFrancisco 93 |
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“La Ciencia Ficción abre las puertas a la imaginación”. Harry Clement Stubbs, mejor conocido como Hal Clement, murió mientras dormía el 29 de octubre de 2003, tenía 81 años. El llamado abuelo de la Ciencia Ficción dura nació en 1922. Su interés por la ciencia y la Ciencia Ficción comenzó temprano (como en la mayoría de los casos de los fanáticos de la CF), en 1930, como producto de la curiosidad que despertaron en el niño Clement las lecturas de las historietas de Buck Rogers. Sus primeras lecturas en ciencia y CF fueron la astronomía y las obras de Verne.
Durante la segunda guerra mundial el sirvió como piloto de bombarderos B-24 en 35 misiones de combate. En el ínterin de su experiencia de combate escribía historias cortas para las revistas de CF de la época. Hal Clement comenzó su carrera de escritor durante la llamada Edad de Oro de la CF, en los tiempos de Campbell, el editor de Astounding Science Fiction. Allí publicó su primera historia: “Proof” (1942) y su primera novela, serializada, “Needle” en 1949. Desde Astounding se convirtió en uno de los más característicos exponentes e la CF dura. Su obra ponía más énfasis en la rigurosidad científica que sustentaba la historia que en la especulación de las motivaciones o la psicología de los personajes. Al igual que Asimov, sus historias eran planas y directas, y sus personajes eran estándares que se reproducían en serie. Sin embargo, su fuerte era el basamento científico: física, química y astronomía, principalmente, y la manera en que sus personajes resolvían los problemas que se les planteaban en las historias. Sus mundos estaban finamente detallados y poblados por extraños extraterrestres. Esas eran las principales razones por las cuales los fanáticos adoraban leer sus historias. Escribió más de una docena de novelas.
Su obra más conocida es “Mission of Gravity” (1954), también
serializada en Astounding. “Misión of Gravity” relata el destino de una
misión espacial que se estrella en un planeta llamado Mesklin que tiene la
forma de un balón de fútbol americano debido a la elevada velocidad de
rotación, con una fuerza de gravedad variable, que iba de 3g en el ecuador
hasta 700g en los polos. La misma revista publicó un artículo donde se
describe el razonamiento de Clement para resolver los problemas de física,
química y biología que el ambiente de Mesklin suponía. Hal Clement escribió otras dos novelas en el mismo universo de “Misión of Gravity”: “Close to Critical” (1964) y “Star Light” (1971). Otros trabajos engrosan la obra de Clement: “Iceworld” (1953), “Ranger Boys in Space” (1956), “Cycle of Fire” (1957), “Ocean on Top” (1973), “Nitrogen Fix” (1980), “Still River” (1987), “Fossil” (1993) y varias antologías de sus mejores relatos “Natives of Space” (1965), “Small Changes” (1969) y “The Best of Hal Clement” (1979). Su última novela “Noise” fue publicada un mes antes de su muerte. Hal Clement tenía un método simple y efectivo de trabajo: Primero esbozaba sus historias en fichas, en cada ficha planeaba una escena o una idea relacionadas con la historia que tenía en mente, trabajaba con docenas de fichas y llenaba otras fichas cuando tenía nuevas ideas. Colocaba todas las fichas en el suelo y jugueteaba con ellas, cambiándolas de posición escribiendo nuevas notas hasta que la trama lo satisfacía y era coherente con sus ideas. Luego de ordenar sus fichas y enhebrar la trama comenzaba a escribir la obra. En vida recibió múltiples reconocimientos como el premio Skylark en 1997, un retro Hugo en 1996 por su relato “Uncommon sense” (1945) y fue invitado de honor en la Convención Mundial de CF de 1991. En 1999 fue galardonado con el premio Grand Master en la ceremonia de entrega de los premios Nebula de la sociedad de escritores de Ciencia Ficción y Fantasía de América. |
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